Thursday, 9 January 2020

Cleopatra: erudita, mecenas, reina

Por Marina Escolano-Poveda (Universidad de Liverpool – Eberhard Karls Universität Tübingen)


Moneda con representación de Cleopatra, acuñada en Alejandría 
Foto: The British Museum

Alejandro Magno conquistó Egipto en el año 332 a. C., alterando por completo el panorama político del Mediterráneo y del Próximo Oriente en los siguientes siglos. Uno de los generales de Alejandro, Ptolomeo Lagos, identificó Egipto como una de las áreas más ricas del imperio de Alejandro. Primero sirvió como regente, con el título persa de sátrapa, del medio-hermano de Alejandro, Filipo, y de su hijo, Alejandro IV, pero pronto tomó el trono para sí mismo, inaugurando una nueva dinastía que gobernaría Egipto en las siguientes tres centurias. Todos los reyes posteriores de la dinastía llevaron el nombre de Ptolomeo en referencia a Ptolomeo Lagos, distinguiéndose los unos de los otros mediante epítetos. 

Tan notables como los reyes ptolemaicos fueron las reinas de la dinastía. La reina cuya memoria ha persistido como el personaje más notorio del periodo tras Alejandro mismo es Cleopatra VII. Hija de Ptolomeo XII, Cleopatra reinó como la última monarca de la dinastía antes de que Egipto se convirtiera en provincia del imperio romano. El poder de Egipto había disminuido notablemente cuando Ptolomeo XII asumió el trono, desde su momento de auge a comienzos de la dinastía. Roma llevaba inmiscuyéndose en los asuntos egipcios desde el siglo II a. C., estando íntimamente involucrada tanto en los asuntos internos como externos de la dinastía ptolemaica. Tras la muerte de Ptolomeo XII, Julio César y Gneo Pompeyo asumieron los problemas dinásticos entre Cleopatra y su hermano Ptolomeo XIII dentro de sus propias disputas. Cuando Ptolomeo XIII asesinó a Pompeyo, César tomó partido por Cleopatra. Ptolomeo XIII fue derrotado y asesinado. 

Cleopatra entonces se casó con su otro hermano, Ptolomeo XIV, quien sólo vivió unos pocos años más. En este momento ella estaba involucrada en una relación amorosa con César, con quien había tenido un hijo, Ptolomeo XV, conocido como Cesarión ("el pequeño César"). César fue asesinado en Roma en el 44 a. C., comprometiendo la posición de Cleopatra en la arena internacional. La reina se alió entonces con Marco Antonio y lo apoyó en sus campañas militares. Tuvieron tres hijos, y Egipto disfrutó de paz durante en torno a una década. Esta situación cambió cuando Octaviano, el hijo adoptivo de César, se presentó como el legítimo sucesor de César y declaró la guerra contra Cleopatra y Marco Antonio. Octaviano los derrotó finalmente en la batalla de Accio en el 31 a. C., y Cleopatra puso fin a su vida unos meses más tarde. 

Cleopatra VII con Ptolomeo XV Cesarión en la pared posterior del templo de Hathor en Dendera Foto: Marina Escolano-Poveda


Tras la victoria de Octaviano, diferentes poetas romanos narraron los eventos que llevaron a la anexión de Egipto por Roma. Los primeros pertenecían al círculo de Octaviano, que se convertiría en el emperador Augusto, en los años inmediatamente posteriores, pero el relato fue contado repetidas veces a lo largo de los siguientes siglos. En estas narrativas, los poetas representaron a Julio César y a Marco Antonio, ambos compatriotas romanos, de forma positiva, pese a que la representación de Marco Antonio siempre fue menos heroica. El personaje de Cleopatra es generalmente representado como una mujer excesivamente ambiciosa, hedonista, y en definitiva una seductora que manipuló a ambos hombres para conseguir sus objetivos. Autores como Virgilio, Flavio Josefo, Plutarco y Dion Casio elaboraron distintos retratos de la reina, pero sólo describieron sus amoríos con los dos romanos. La trágica historia de amor con César y Marco Antonio sobrevivió como el único foco de su narrativa en la tradición occidental, desde Shakespeare a Mankiewicz. 

Sin embargo, una tradición completamente diferente y menos conocida sobre Cleopatra ha llegado hasta nosotros a partir de unas cuantas fuentes griegas de los primeros siglos de nuestra era, retomada más tarde por autores árabes. Mientras que la perspectiva occidental sobre Cleopatra se originó en Roma––con la reina como figura opuesta al ideal de la matrona romana––esta tradición alternativa transmitida a través de los textos griegos parece haber sido creada en Egipto, y haber derivado, al menos en parte, de la imagen de sí misma creada por Cleopatra misma dentro del país del Nilo durante su reinado. Las referencias a la vida amorosa de Cleopatra, o incluso a su aspecto físico, están completamente ausentes en esta tradición. En su lugar, la reina es presentada como una erudita y una profesora, competente en campos como la medicina, la magia, y la alquimia, y participando en intercambios intelectuales con otros filósofos. 


"La creación de oro de Cleopatra," dibujo del manuscrito Marcianus graecus 299, fol. 188v
   Foto: M. Berthelot, y C. E. Ruelle. Collection des anciens alchimistes grecs I, Introduction. Paris: Georges Steinheil, 1887. p. 132, fig. 11

En la tradición alquímica temprana, una tal Cleopatra que podría identificarse con la reina ptolemaica aparece mencionada junto a otras figuras históricas y míticas––Isis, Hermes, y María la Judía––todas ellas practicantes de alquimia. Alquimistas históricos, como Zósimo de Panópolis, se refieren a estos autores como fuentes de autoridad. Existen dos obras alquímicas conocidas en griego que se refieren directamente a Cleopatra. La primera es una única página con diagramas transmitida como parte del manuscrito bizantíno Marcianus graecus 299, que data del s. X o XI d. C. La página se llama "La creación de oro de Cleopatra", y los diagramas que aparecen en ella representan axiomas alquímicos, un uróboro, y diferentes representaciones de aparatos alquímicos. La segunda obra es un tratado en el que un sumo sacerdote y filósofo llamado Comario enseña a Cleopatra, que es llamada "Cleopatra la Sabia", el arte divino de la producción de la piedra filosofal. Ella pone estas instrucciones en práctica. El texto continúa con la instrucción de Cleopatra en forma de diálogo con un grupo de filósofos, incluyendo, anacrónicamente, a Ostanes, el sabio persa. Este diálogo es conocido también en árabe. En posteriores fuentes árabes medievales Cleopatra es descrita como una hábil gobernante, una científica, y una gran constructora, a la que se atribuye de forma errónea la construcción del Faro de Alejandría. Se le atribuyen tratados sobre remedios y cosméticos, medicina, matemáticas y toxicología. El Romance de la Reina Qaruba, escrito en árabe, mezcla elementos de la vida real de Cleopatra con historias de ficción, de forma similar al Romance de Alejandro, escrito en griego en época ptolemaica, que fue muy popular en la Edad Media. 

Mientras que esta tradición paralela también ofrece una imagen idealizada de la reina, revela aspectos de su vida más allá de su vínculo con Roma. Incluso si Cleopatra no llegó a ser tan gran erudita, esta tradición parece atestiguar su mecenazgo de las actividades intelectuales en su corte. La incorporación de esta tradición menos conocida a la investigación histórica sobre Cleopatra amplía y matiza nuestro conocimiento sobre su vida, y sobre la tradición posterior sobre ella. 

Lecturas recomendadas 

Chauveau, Michel. Cleopatra: Beyond the Myth. Ithaca: Cornell University Press, 2002. 

El Daly, Okasha. Egyptology: The Missing Millennium : Ancient Egypt in Medieval Arabic Writings. Londres: UCL Press, 2005. Ver especialmente las pp. 131–137. 

Lindsay, Jack. The Origins of Alchemy in Graeco-Roman Egypt. Londres: Muller, 1970. Ver especialmente las pp. 253–277. 

Tyldesley, Joyce A. Cleopatra: Last Queen of Egypt. New York: Basic Books, 2008. 

[Este artículo es una traducción al español de mi artículo para la web del American Research Center in Egypt, publicado aquí]

Friday, 27 July 2018

ECLIPSES DE LUNA 🌙

Hoy traigo un fragmento de papiro para enseñaros como se decía eclipse y disco lunar en demótico. Se trata del llamado Papiro de Presagios de Viena, que data del s. II d. C., aunque según su editor, Richard Parker, el texto debió componerse originalmente antes del s. III a. C. en Egipto, utilizando modelos babilonios anteriores al s. IV a. C., probablemente del s. VI a. C. Esto se debe a que el texto no contiene referencias al zodiaco, que aparece por prometa vez en Babilonia en el s. IV a. C., y fue introducido después en Egipto. Un elemento que demuestra que el papiro utiliza modelos babilonios es que en su segunda columna contiene una tabla en la que presenta una concordancia entre los meses babilonios y los egipcios, empezando por Nisan, el primer mes del calendario babilonio. 



Vayamos al fragmento que os traigo, que corresponde a las líneas 24 a 31 de la columna tercera. Siempre que veáis un papiro demótico con márgenes marcados con líneas, podéis datarlo en la época romana, ya que esta práctica no se hacía anteriormente. Observemos el texto. Os he marcado una serie de palabras, cuya lectura (siempre de derecha a izquierda) es:

- En verde: jr AbA, que significa "eclipsar, hacer eclipse". 
- En rojo: jtm, "disco", palabra que procede del egipcio antiguo jtn, de donde viene el nombre del dios Atón como disco solar. 
- En azul: jaH, "luna". Así pues, con el término anterior leemos "el disco de la luna".
- En amarillo: smd.t "día 15 del mes lunar", que correspondía con la luna llena. Como sabéis, los eclipses lunares sólo se producen con luna llena. 

El texto se encuentra en un estado muy fragmentario, pero lo que podemos leer a partir de todos los fragmentos conservados muestra que se trata de explicaciones sobre los eclipses lunares y solares y sus presagios según el mes y la hora en que se producen. Lo interesante es que, además de Egipto, otros países son mencionados como afectados por estos presagios, como Siria o Creta. El conocimiento científico en la Antigüedad no era algo estático, sino un flujo de ideas que circulaban entre regiones, siendo traducido y ampliado en distintas lenguas, y en distintos contextos. 

BIBLIOGRAFÍA: la edición del texto la tenéis en R. Parker (1959): A Vienna Demotic Papyrus on Eclipse- and Lunar Omina, Providence: Brown University Press.

Wednesday, 11 July 2018

Guía para estudiar Egiptología 📜🔍




La Egiptología es una disciplina que goza en todo el mundo de un gran interés por parte del público en general. Las publicaciones divulgativas sobre la historia del país del Nilo desaparecen rápidamente de las estanterías de quioscos y librerías, los documentales son consumidos con avidez, y las salas de conferencias se llenan de personas amantes de esta cultura, con ganas de aprender más sobre ella. No obstante, en el caso de España el interés general por la Egiptología no ha ido acompañado, por distintos motivos históricos, de un desarrollo de la disciplina a nivel académico equivalente al existente en otros países. Por ello, pese a que el acceso a publicaciones egiptológicas y otros materiales de carácter más o menos divulgativo se ha hecho cada vez más sencillo gracias, sobre todo, a Internet, el estudiante que se plantea la Egiptología como algo más que una afición se suele ver sumergido en un mar de dudas sobre el camino a seguir para conseguir su objetivo. Las siguientes líneas pretenden aportar un poco de luz sobre las opciones disponibles hoy en día para el aspirante a egiptólogo profesional, y se fundamentan totalmente en mi experiencia personal en los años que llevo dedicada a esta disciplina. Son por tanto subjetivas, y otros podrán aportar perspectivas distintas.

1. REQUISITOS PARA SER EGIPTÓLOGO

Como en cualquier disciplina, ya sea científica o humanística, existen una serie de conocimientos y habilidades necesarios para el correcto desempeño de la misma. En el caso de la Egiptología, una orientación sobre cuáles son estos requisitos nos la dan, por ejemplo, los planes de estudios de los programas de doctorado en Egiptología que se ofrecen en distintas universidades a nivel mundial. Como se verá más adelante (punto 3), antes de acceder al status de estudiante de doctorado en Egiptología, las universidades que ofrecen programas de postgrado (“graduate studies” en inglés) en Egiptología requieren que sus alumnos aprueben una serie de exámenes que demuestran que cuentan con los conocimientos necesarios en distintas áreas de la disciplina para afrontar y completar con éxito una investigación, como es la elaboración y redacción de una tesis doctoral. Estos requisitos se dividen generalmente en tres áreas.

1.1 Lenguas modernas

La Egiptología, debido a su evolución histórica como disciplina académica, tiene como lenguas oficiales para sus publicaciones científicas el inglés, el francés y el alemán. El conocimiento de estas lenguas, a un nivel avanzado en el caso de al menos una de ellas, y a nivel de lectura por lo menos en el caso de las otras dos, es necesario para poder acceder a la bibliografía egiptológica de todos los periodos. A diferencia de lo que ocurre en disciplinas científicas como puedan ser las matemáticas o la medicina, en Egiptología las publicaciones de hace dos siglos siguen siendo en muchos casos totalmente vigentes, y necesarias para cualquier investigación, y generalmente no existe ninguna posibilidad de que estén traducidas a otras lenguas. En el caso de las publicaciones especializadas modernas ocurre algo similar, ya que las tiradas suelen ser cortas, y por tanto no compensa a las editoriales realizar traducciones. Un ejemplo de esto son los principales diccionarios de lengua egipcia, como el Wörterbuch der ägyptische Sprache, en seis volúmenes, que aún hoy es el diccionario más completo existente para esta lengua, y que está escrito en alemán. 

Algunas áreas dentro de la Egiptología cuentan con bibliografía escrita en una lengua en particular, debido a que existe una tradición de investigadores de determinadas regiones o universidades dedicados a su estudio en particular. Así pues, la filología o la religión egipcia cuentan con un gran porcentaje de bibliografía en alemán, mientras que las inscripciones ptolemaicas han sido publicadas tradicionalmente por egiptólogos franceses, aunque en los últimos años se están añadiendo numerosas publicaciones fundamentales en esta área en lengua alemana. Algunas otras lenguas, por contacto con otras disciplinas, son también utilizadas en la publicación de determinados trabajos. Por ejemplo, los estudios de textos demóticos procedentes de excavaciones arqueológicas italianas han sido publicados en italiano, algo que no debería sorprendernos debido al contacto de los estudios demóticos con la papirología griega, donde el italiano es una de las lenguas científicas.

En resumen, el aspirante a egiptólogo ha de ser consciente de que tarde o temprano deberá enfrentarse al aprendizaje de estas lenguas, por lo que es recomendable iniciarlo lo más pronto posible. En el caso de algunos programas de doctorado, el conocimiento de estas lenguas es evaluado mediante exámenes, y no se permite acceder a la fase de redacción de la tesis doctoral hasta que estos exámenes han sido realizados con éxito.

1.2 Lenguas antiguas

Afortunadamente para los estudiosos del Egipto antiguo, esta civilización nos ha legado un volumen inmenso de textos que nos permiten acceder al conocimiento de muchos aspectos de su historia, cultura, sociedad, etc. Estos textos están escritos en diversas lenguas, y en diferentes escrituras, que el egiptólogo ha de conocer. Debido precisamente al carácter ubicuo de los textos en la cultura egipcia, la formación de los egiptólogos tiene una importante base filológica. Así pues, todo egiptólogo, esté o no especializado en lengua egipcia, ha de estudiar todos los estadios por los que pasó la lengua egipcia en su evolución histórica (egipcio antiguo, egipcio medio, neoegipcio, demótico y copto). La lengua egipcia fue escrita en cuatro escrituras diferentes, la jeroglífica, la hierática, la demótica, y la copta, que es el alfabeto griego más la incorporación de una serie de signos procedentes del demótico para designar sonidos inexistentes en la lengua griega. El egiptólogo ha de conocer también estas escrituras para poder leer los textos en su formato original.

Además del egipcio antiguo, el aprendizaje de otras lenguas antiguas es recomendable, y en algunos casos fundamental, en función de cuál sea el ámbito de especialización por el que se opte. En el caso del estudio del Egipto del Reino Nuevo, es interesante el conocimiento del acadio, ya que permite acceder a toda la documentación diplomática de la época, escrita en esta lengua. En el caso del estudio del primer milenio a. C., y especialmente de la Baja Época, el estudio del arameo es también interesante, ya que ésta fue durante ese periodo la lengua de la administración del Egipto dominado por los persas. Para el estudio del Egipto grecorromano, el conocimiento de griego es fundamental, ya que ésta será la lengua de la administración, al estar integrado Egipto en el contexto helenístico. Con la conquista romana, Egipto seguirá manteniendo el griego como lengua administrativa, y el latín aparece en el registro papirológico de forma marginal.

1.3 Disciplinas dentro de la Egiptología

Además de la dedicación al estudio de la lengua egipcia y otras lenguas antiguas, el egiptólogo ha de formarse en otros aspectos de la disciplina, como son el arte, la historia, o la arqueología del Egipto antiguo. Es innegable que las disciplinas que se encuadran dentro del estudio de cualquier civilización antigua son innumerables, y que un único investigador no puede formarse en todas ellas. No obstante, es necesario que el aspirante a egiptólogo tenga por lo menos un conocimiento de base de estas disciplinas, que en muchos casos se entrelazan en la investigación, aportando datos complementarios. Además de esta formación de base, el egiptólogo se especializa en un aspecto concreto, como puede ser el estudio histórico del Egipto de un periodo determinado, el análisis del arte de una época en concreto, o una de las fases de la lengua y escrituras egipcias. La especialidad en estas disciplinas dentro de la Egiptología implica, además, la adquisición de conocimientos superiores en disciplinas como la Historia del Arte, la Historia, o la Arqueología (muchos egiptólogos realizan estos estudios a nivel de grado, y después se especializan en Egiptología a nivel de postgrado).

Además del estudio del Egipto antiguo, el aspirante a egiptólogo deberá conocer la historia del Próximo Oriente antiguo y del Mediterráneo, ya que se trata de áreas en continuo contacto, y con continuas influencias. Muchos programas de estudios en Egiptología ofrecen asignaturas de historia del Próximo Oriente, así como de las lenguas de estas regiones.

2. POSIBILIDADES EN ESPAÑA PARA ESTUDIAR EGIPTOLOGÍA

Una vez enumeradas de forma breve las áreas de estudio dentro de la Egiptología, surge la pregunta de cómo y dónde puede un aspirante a egiptólogo formarse en todos estos campos. Tradicionalmente, como se ha apuntado arriba, España no ha sido uno de los países de desarrollo de la Egiptología como disciplina académica. No obstante, en los últimos años las posibilidades de formación en nuestro país se han multiplicado, tanto en cantidad como en calidad, y es posible realizar estudios a distintos niveles. Al margen de los innumerables cursos y eventos dirigidos al público en general que tienen lugar en muchas ciudades, disponemos hoy en día de posibilidades a nivel universitario.

En primer lugar cabe destacar que la carrera de Egiptología a nivel de grado no existe en España. Esto, que podría parecer un gran inconveniente, no lo es tanto si se mira con perspectiva. En muchos países, como por ejemplo en Estados Unidos, los estudiantes realizan estudios de grado en una disciplina relacionada, y efectúan la transición a la Egiptología a nivel de postgrado. Así pues, los programas de postgrado en estos lugares están diseñados a modo de “segunda carrera” o máster intensivo, donde se proporciona toda la formación necesaria para ser egiptólogo. Volviendo a España, los estudios de grado más recomendables para después continuar con estudios de Egiptología son los de Historia o Arqueología, en función de cuáles sean los intereses del aspirante a egiptólogo, pero también son interesantes los de Filología Clásica, o incluso disciplinas científicas, ya que muchos investigadores se especializan en el estudio de elementos como los restos humanos o animales. 

Durante el desarrollo de sus estudios de grado, el aspirante a egiptólogo dispone hoy en día de acceso en muchas universidades y centros académicos a cursos de lengua egipcia u otras lenguas antiguas, así como seminarios especializados en Egipto y en la historia del Próximo Oriente antiguo. Es interesante que el estudiante se forme en estos ámbitos (y en lenguas modernas, como se ha indicado arriba), durante el estudio del grado, ya que podrá conocer con más exactitud qué áreas de especialización le interesan más, y podrá acceder con mayor facilidad a los estudios a nivel de postgrado. Esto se debe a que, por una parte, muchos programas de postgrado en Egiptología presentan requisitos de acceso como son el conocimiento del egipcio medio, y por otra, estos programas tienden a ser muy competitivos en cuanto al acceso a las plazas, por lo que cuanto mejor sea la formación de base del estudiante, más posibilidades tendrá de ser admitido en el programa.

A nivel de postgrado, existe hoy en día en España el Máster y Programa de Doctorado en Egiptología ofrecido por la Universidad Autónoma de Barcelona, que ha dado lugar ya a varias promociones de investigadores que han realizado y están realizando sus tesis doctorales, y que en muchos casos se han incorporado a proyectos de investigación nacionales e internacionales. Otras universidades dispones de másters propios en Egiptología. Esto significa que son títulos de máster que no dan acceso a doctorado, algo a tener muy en cuenta, ya que para dedicarse a la Egiptología de forma profesional uno ha de tener el doctorado. 

3. ESTUDIOS EN EL EXTRANJERO
 
Como decíamos antes, España se ha incorporado a la Egiptología académica con posterioridad a otros países, y por ello, en nuestro país, esta disciplina es todavía joven. Pese a los muchos y excelentes avances llevados a cabo en los últimos años, la especialización en algunas áreas de la Egiptología no es todavía posible en España por falta de especialistas y de bibliotecas que dispongan de suficientes fondos. En otros casos, un determinado estudiante puede querer formarse bajo la tutela de un profesor en particular, debido a su especialidad. Así pues, los estudios en el extranjero siguen siendo un camino importante, y a veces imprescindible, en la formación del aspirante a egiptólogo. Dar el “salto” fuera del país es una opción complicada, ya que implica muchos sacrificios a distintos niveles, pero no se trata de algo único de la Egiptología, sino de una transición necesaria en gran parte de disciplinas académicas y científicas. Para ayudar en este salto existen toda una serie de becas destinadas a ayudar en la financiación y organización administrativa de la documentación necesaria para realizar este tipo de estudios. Además, muchas universidades (actualmente todas las que ofrecen programas de doctorado en Egiptología en Estados Unidos) ofrecen financiación a todos los estudiante a los que admiten en sus programas (esto tiene el contrapunto de que las admisiones se suelen limitar a uno o dos estudiantes por año, ya que además han de mantenerse clases reducidas para poder proporcionar una enseñanza de calidad).

A la hora de decidir dónde realizar los estudios de postgrado, uno ha de plantearse una serie de cuestiones:

  • En primer lugar, la lengua en la que se realicen estos estudios, en la que el estudiante deberá tener un nivel similar al bilingüe, ya que deberá atender y participar en clases, redactar trabajos, hacer exámenes, participar en congresos, y redactar finalmente su tesis doctoral, en esa lengua. El conocimiento del idioma se certifica mediante la realización de un examen reglado, que generalmente viene especificado en los requisitos de acceso de cada universidad. 
  • En segundo lugar, los requisitos de entrada para el programa (en Estados Unidos es necesario hacer un examen de acceso a los estudios de doctorado, el GRE, que se debe realizar con antelación al envío de las solicitudes de admisión a las universidades). Hay países en los que los estudios de Egiptología se inician normalmente a nivel de grado, por lo que para hacer un postgrado es necesario tener la titulación de grado en Egiptología, puesto que los conocimientos impartidos en él no se vuelven a impartir en el postgrado. En este caso, se puede considerar la realización del grado, y después del postgrado, aunque esto puede conllevar un mayor periodo de tiempo. 
  • En tercer lugar, según la especialidad que uno quiera realizar, elegirá una universidad u otra, dependiendo del contenido de los programas ofrecidos, así como de los profesores que impartan las clases. Por ello, es interesante que el estudiante se haya familiarizado con las distintas áreas de la Egiptología, así como con los nombres de los investigadores dedicados a ellas, y en qué consiste su trabajo. 

Con respecto al carácter de estos programas de doctorado, en Estados Unidos, por ejemplo, suelen tener una duración de cinco años, con posibilidad de extensión. Pese a que cada universidad tiene su sistema, generalmente durante los tres primeros años se reciben clases intensivas de todas las fases de la lengua egipcia y todas sus escrituras, así como de otras lenguas, historia de Egipto, arte, arqueología, historia del Próximo Oriente, y otros aspectos de la cultura egipcia. Tras completar las clases, el estudiante ha de realizar exámenes de todas estas áreas, incluidas todas las fases de la lengua egipcia, para acceder al nivel de redacción de la tesis doctoral, en el que realiza su propuesta de tesis y se dedica durante el resto del tiempo que le queda a completarla. Muchas universidades no ofrecen la posibilidad de realizar únicamente un máster, sino que los programas de postgrado en Egiptología van orientados al doctorado.

En países europeos el marco de enseñanza en Egiptología está siendo poco a poco adaptado al plan general que se ha implantado también en España, con su sistema de grado, máster y doctorado. Así pues, muchas universidades ofrecen másters en Egiptología, o en aspectos concretos de la Egiptología, así como programas de doctorado.

Dada mi experiencia personal, limito la información principal a Estados Unidos, que es el ámbito que de momento mejor conozco, pero dejo abierta la puerta a sugerencias por parte de egiptólogos que se hayan formado o estén formándose en otros lugares.

4. ACTIVIDAD AUTODIDACTA

Dada la gran cantidad de áreas en las que un egiptólogo ha de formarse, en ocasiones parte de esta formación se puede al menos iniciar de forma autodidacta. El acceso a publicaciones egiptológicas a través de recursos online y de librerías internacionales permite que el estudiante interesado pueda adquirir bibliografía especializada y comenzar a estudiar distintos aspectos del Egipto antiguo por su cuenta. A continuación se recomiendan algunos títulos generales con los que empezar a estudiar:

Allen, J. P. (2010): Middle Egyptian. An Introduction to the Language and Culture of Hieroglyphs, Cambridge: Cambridge Univesity Press. [Uno de los manuales en lengua inglesa para el estudio de la lengua egipcia clásica, el egipcio medio].

Bard, K. A. (2007): An Introduction to the Archaeology of Ancient Egypt, Hoboken, NJ: Wiley-Blackwell. [Estudio general de la arqueología del Egipto antiguo a lo largo de su historia].

Collier, M. y Manley, B. (2007): Introducción a los jeroglíficos egipcios, Madrid: Alianza Editorial. [Excelente introducción al estudio de la lengua egipcia y la escritura jeroglífica, que proporciona una base desde la que acometer el estudio de las gramáticas clásicas].

Robins, G. (2008): The Art of Ancient Egypt, Cambridge, MA: Harvard University Press. [Manual general sobre la evolución del arte egipcio].

Shaw, I. (ed.) (2010): Historia del Antiguo Egipto, Madrid: La Esfera de los Libros. [Manual básico de historia de Egipto utilizado como libro de texto a nivel universitario].

Wilkinson, R. H. (2003): Todos los dioses del Antiguo Egipto, Madrid: Oberón. [Interesante introducción a la religión egipcia y a sus dioses].

5. CONCLUSIONES

El camino expuesto en las líneas anteriores puede parecer largo y difícil. Nadie ha de engañarse, ya que es tanto lo uno como lo otro. No obstante, es también un camino fascinante, que pese a todas las dificultades proporciona una gran satisfacción a quien lo recorre, la satisfacción de poder convertir su pasión en su profesión. La Egiptología es una disciplina puramente vocacional, y al margen de lo dicho anteriormente, los verdaderos requisitos para llegar a ser egiptólogo son grandes dosis de entusiasmo, trabajo duro, y dedicación. La principal recompensa: el poder dedicarse al estudio de una de las civilizaciones más fascinantes que han existido sobre la Tierra.


[Escribí este artículo originalmente como colaboración en la página web de la Comunidad Fan de Indiana Jones en España, y puede consultarse todavía allí también: www.indianajones.es]


Friday, 22 June 2018

UN ECLIPSE EN EL TEMPLO DE DENDERA 🌞🌝



Hoy quiero que viajemos al templo de Dendera, uno de mis templos favoritos (ya sabéis que mi especialidad es el estudio de los sacerdotes egipcios de época grecorromana). Si entramos en el pronaos (la famosa sala de columnas hathoricas), podremos ver que su techo está decorado con distintos motivos astronómicos. El pronaos del templo fue construido en época del emperador romano Tiberio, pero la decoración fue realizada en época de Claudio. Uno de los elementos que aparecen en la decoración es éste que veis en la imagen. En el centro podéis ver un gran disco, en cuyo interior aparece un hombre sosteniendo un cerdo por sus patas traseras (aunque parece un perro, se trata de un cerdo, ya que tiene la típica cola rizada de estos animales). La representación tradicional de los eclipses en el Egipto antiguo consistía en un cerdo tragando un ojo, que representaba el disco solar. En esta imagen, la divinidad que sostiene el cerdo está haciendo que escupa el disco, para que termine el eclipse. En este caso, las dos figuras aparecen representadas en el interior del disco simbolizando esta escena. Como os contaba ya en el blog, uno de los fenómenos naturales que impactaron a los egipcios era que las cerdas, al dar a luz y sentirse en peligro, se comían sus propios lechones (un trauma que quienes hayan tenido hamsters comprenderán perfectamente). Tomando esta imagen, la transpusieron a la explicación mitológica del cielo, identificando a la diosa Nut con una cerda, que devora a sus hijos, los cuerpos celestes. En el caso del eclipse, la deidad que sostiene el cerdo hace que éste escupa el disco, y que así la desaparición del sol sea temporal. Podéis leer el artículo al que me refiero aquí: http://egyptologicalbibliophile.blogspot.com/2016/11/era-la-escritura-jeroglifica-una.html

Volviendo a la escena completa, las figuras que aparecen alrededor del disco nos dan más información sobre las circunstancias del eclipse. En los extremos izquierdo y derecho podéis ver un carnero y unos peces. Estas figuras representan las constelaciones de Aries y Piscis (recordad que estamos en época romana, y la astronomía egipcia había incorporado ya en época ptolemaica elementos de procedencia babilónica como el zodíaco). Esto indica que en el momento del eclipse el sol estaba en la región del cielo entre Aries y Piscis. Además, las tres figuras con estrellas en la cabeza representan las horas quinta, sexta y séptima, y el disco está entre la hora quinta y sexta (lo sabemos por los nombres que están escritos sobre sus cabezas). Por último, la figura con cabeza de halcón es el planeta Júpiter, conocido por los egipcios como "Horus que ilumina la tierra". 

Con todos estos datos, las fuentes clásicas, y los programas astronómicos modernos, y sabiendo que el techo fue decorado durante el reinado del emperador Claudio (41-54 d. C.), podemos deducir que el eclipse aquí representado fue el que tuvo lugar el 19 de marzo del año 52 d. C. Fue visible en Alejandría a las 12:47 hora de Greenwich. 

Para concluir, quiero hacer un apunte que forma parte de las conclusiones de mi investigación sobre la astronomía egipcia en época grecorromana. Pese a que durante mucho tiempo se pensó que en el Egipto grecorromano la astronomía más científica había sido cosa de los griegos, dado que el mayor número de tablas astronómicas conservadas estaba en griego (procedentes sobre todo de Oxirrinco), poco a poco, con la publicación de nuevos papiros demóticos como el que yo he estudiado, podemos ver como la astronomía practicada en el seno de los templos egipcios (y de hecho, parece que muchos de los papiros griegos tienen también su origen en los templos egipcios, ya que los sacerdotes eran bilingües) tenía el mismo grado de complejidad matemática que la que conocemos a partir de los textos griegos. Los sacerdotes astrónomos estaban al tanto de los últimos avances matemáticos en el estudio del cosmos, y contribuyeron a ellos durante la época romana, trabajando desde los techos de los templos, que eran verdaderos observatorios astronómicos. Esta astronomía matemática de carácter avanzado nunca estuvo reñida con la explicación mitológica del cosmos, como podemos ver en las representaciones astronómicas del templo de Dendera. Estas dos explicaciones parecen haberse armonizado filosóficamente como alegorías platónicas, y no debemos olvidar que muchos sacerdotes egipcios de este momento estaban versados en las corrientes filosóficas del momento, como el neopitagorismo o el platonismo alegórico. 

PARA SABER MÁS SOBRE DENDERA (y fuente de la imagen): Cauville, S. y M. Ibrahim Ali (2015): Dendara. Itinéraire du visiteur, Leuven-Paris-Bristol, CT: Peeters.

Monday, 2 April 2018

INSCRIPCIÓN EN LA TUMBA DE UN BABUINO SAGRADO 📜

Además de monumentos tan famosos como el complejo funerario del rey Djoser, con la primera pirámide, o las galerías del Serapeum, Saqqara contiene bajo sus arenas otras construcciones a través de las cuales nos podemos acercar a detalles curiosos de la vida en el Egipto antiguo. Hoy os traigo una inscripción publicada en uno de los volúmenes que edita la Egypt Exploration Society, que recoge las inscripciones demóticas, jeroglíficas y griegas de la necrópolis de los animales sagrados en Saqqara norte. Fueron descubiertas durante las campañas de 1968/9 y 1969/70 por Walter B. Emery, y la actual edición de los textos es de John Ray. Se trata de unas galerías subterráneas designadas como galería superior y galería inferior, que consisten en largos pasadizos con nichos en las paredes. Estos nichos, que contenían las momias de los animales, estaban cubiertos por losas de piedra sobre las que fueron escritos obituarios. Las inscripciones datan de mediados del s. II a. C. El bloque que veis en la foto es uno de ellos. En la imagen tenéis la fotografía, y el dibujo a línea de la inscripción, clasificada como texto A4. El texto, escrito en demótico, dice lo siguiente:



1. Año 5, mes de Khoiak (4° mes de la estación de Akhet), día 15. Que seas alabado por siempre y eternamente,
2. oh Osiris babuino Djedbastetiuefankh, que fue traído
3. (desde) Alejandría cuando era joven. Su salvación (es decir, su muerte) ocurrió
4. en el dominio de Ptah-bajo-su-arbol de moringa, cuando era viejo, en el año 5, mes de Khoiak, día 14.

Este texto es muy interesante, ya que en pocas líneas nos cuenta un poco de la vida de este babuino. Parece indicar que en Alejandría existía un lugar donde se criaban babuinos. Sabemos que los Ptolomeos tenían un zoo real en la capital, fundado por Ptolomeo II. Varios de los Ptolomeos se interesaron por y promovieron el culto a los animales, y es posible que dicho criadero proporcionase también babuinos al Serapeo de Alejandría y a otros templos dedicados a Hermes-Thoth. El babuino fue llevado a Menfis cuando eran todavía jovencito, ya que los babuinos adultos pueden ser violentos, lo que haría que el viaje pudiera ser peligroso. Desconocemos la edad a la que murió este babuino, pero el texto indica que murió ya viejo, por lo que debió tener una larga vida. Su nombre, Dd-bAstt-jw=f-anx, significa "Bastet ha dicho: él vivirá". 

EDICIÓN DEL TEXTO:

RAY, J. (2011): Texts from the Baboon and Falcon Galleries. Demotic, Hieroglyphic and Greek Inscriptions from the Sacred Animal Necropolis, North Saqqara, Londres: Egypt Exploration Society.

La imagen corresponde a la fig. 6.

NOTA: Sobre la expresión "su salvación" como sinónimo de "fallecer": El verbo wDA (Wb. I 390.14-401.2) significa "estar intacto, estar completo" originalmente, y a partir de aquí, tenemos la acepción "estar sano" (de aquí deriva el término wDA.t, wedjat, el nombre del Ojo de Horus curado por Thoth). En demótico, la combinación wDA xpr (EG 108) significa "fallecer", y es una expresión común que encontramos también indicando el fallecimiento de los toros Apis. En fases anteriores de la lengua egipcia encontramos con el mismo significado de "fallecer" la expresión wDA n anx (Wb. I 401.1). Se trata en ambos casos de un eufemismo, ya que los egipcios tendían a evitar el uso de términos negativos en referencia al rey, dioses, o entidades sagradas como en este caso los animales. El ejemplo más común de estos eufemismos es el uso de la frase "el enemigo del faraón" en lugar de "faraón", cuando se iba a decir algo malo, como su muerte, o que había sido apaleado. Lo más interesante es que wDA en copto, oudjai, es utilizado, en contexto cristiano como equivalente del griego σωτηρία, "salvación".

Thursday, 18 January 2018

LEAMOS EGIPCIO ANTIGUO: ALGUNOS EPÍTETOS DEL DIOS THOTH 📜

En este blog me gusta acercaros, especialmente, al mundo de los textos egipcios, ya que ésta es mi pasión, y es la mejor forma de aproximarnos al pensamiento de los egipcios antiguos. En mis clases de lengua egipcia, para que mis alumnos recuerden el vocabulario que estudiamos, me gusta poner las palabras en su contexto histórico, y eso mismo quiero hacer con vosotros. Como sabéis, el dios egipcio de la escritura era Thoth, que podía representarse, en la mayoría de los casos, como un ibis o un babuino. Hoy os traigo una bellísima estatua para enseñaros algunos de los epítetos del dios Thoth.




Se trata de la estatua de Minemneb, un escriba del ejército de tiempos de Amenhotep III, que aparece sosteniendo un altar sobre el que hay un babuino sentado. En la parte frontal del altar podemos ver una inscripción en dos columnas, que os he transcrito, transliterado y traducido a continuación.



En ella Thoth (Djehuty en egipcio) aparece designado como Señor de Khemenu, que era el nombre egipcio de la ciudad principal del culto a este dios, Hermópolis Magna para los griegos, y el-Ashmunein hoy en día, nombre que deriva del antiguo nombre egipcio. Al comienzo de la columna podéis ver el nombre del dios Thoth, escrito con el ibis sobre un estandarte, con debajo los signos t (hogaza de pan en forma de semicírculo) e y (dos trazos diagonales). Debajo hay una canasta, cuya lectura es nb "Señor", y bajo ésta ocho elementos horizontales que representan el número 8, seguidos del signo para n (línea de agua) y el jarro nw, terminando con un círculo con unas aspas dentro, que es el determinativo que indica que la palabra es un nombre de ciudad o conjunto urbano. Khemenu significa, por tanto, "la Ciudad de los Ocho", es decir, de la Ogdóada, los ocho dioses primordiales del mito de creación de esta ciudad. Su nombre griego deriva de la interpretatio graeca (es decir, de la equivalencia del dios egipcio con un dios griego) de Thoth como Hermes. El segundo epíteto es "gran dios, aquél que está al frente de Heseret". Está escrito con el signo de la banderola del templo, nTr "dios", más el adjetivo aA "grande", y una cabeza de bóvido y una t para el adjetivo nisbado xn.tj "aquél que está al frente" (notad que en un cuadrúpedo lo que siempre va al frente es la cabeza). El nombre de Heseret está escrito de forma fonética, con los signos para H-s-r-t, seguidos del determinativo de ciudad. No está claro si esta denominación se refiere al recinto sagrado de Thoth en Hermópolis, o a su necrópolis, conocida hoy como Tuna el-Gebel, y que contiene las fascinantes catacumbas de los ibis, babuinos y halcones (uno de mis lugares favoritos para explorar en Egipto, os lo recomiendo), ofrendados en honor al dios, o la famosa tumba de Petosiris, de época de la conquista de Alejandro Magno, decorada con relieves de tema egipcio pero estilo griego. El epíteto "el de Heseret" o "aquél que está al frente de Heseret" es la forma en la que el dios aparece designado en el texto conocido como Libro de Thoth, un ritual de iniciación al arte de la escritura.

Es interesante destacar que Khemenu o Hermópolis Magna era la capital del decimoquinto nomo o provincia del Alto Egipto. El número 15 estaba íntimamente ligado a Thoth. El día 15 de cada mes del calendario lunar correspondía a la luna llena, que se equiparaba con el ojo Wedjat, el ojo de Horus que había sido dañado por Seth, y que Thoth curó. La luna llena era el ojo curado de Horus, y Thoth era por tanto el artífice de dicha sanación. Por eso podemos encontrar muchos amuletos en los que el dios sostiene un ojo Wedjat. En el techo astronómico de Dendera vemos una representación de los 14 días primeros del mes como deidades, hasta llegar a la luna llena, representada como el ojo Wedjat en un espejo, tras el que se encuentra el dios Thoth.


Sunday, 14 May 2017

Hiératico en La Momia (1999): "La muerte es sólo el principio"

En este segundo artículo sobre curiosidades egiptológicas en la película La Momia (1999) (el primero podéis leerlo aquí) os traigo un detalle que creo que ha pasado desapercibido por completo. Para ello tenemos que ir primero al comienzo de la película, y recordar la (inolvidable) presentación de nuestra egiptóloga y bibliotecaria Evelyn Carnahan.

A todos nos gusta tener una biblioteca bien ordenada...
 (Copyright: Universal Studios)
Tras crear un completo caos en la biblioteca del Museo de El Cairo, Evelyn mantiene una conversación con el conservador del museo. En ella, atónito ante semejante desastre, el conservador exclama que no sabe por qué sigue manteniendo a Evelyn empleada en el museo. Ella procede a defenderse y presenta sus credenciales: sabe leer y escribir egipcio antiguo, descifrar jeroglíficos y hierático, y es la única persona capaz de codificar y catalogar esa biblioteca. A lo largo de la película, uno de mis elementos favoritos como especialista en filología egipcia es precisamente que el conocimiento de la lengua egipcia antigua tendrá un papel de gran importancia para el desarrollo de la acción (para bien y para mal). Desde la lectura de los textos escritos en el papiro oculto en la caja que Jonathan roba a Rick, pasando por las inscripciones del Libro de los Muertos (sobre este "libro" y cómo es representado en la película, os remito de nuevo a mi primer artículo en esta serie, aquí), las de la especie de piedra de Rosetta donde Evelyn averigua la localización del Libro de Amón-Ra, y por último los textos de éste libro, vemos cómo Evelyn da buena muestra de su domino de los jeroglíficos y de la lengua egipcia (¡también hablada!).

Evelyn encuentra el mapa de Hamunaptra
(Copyright: Universal Studios)

Evelyn leyendo los jeroglíficos del Libro de los Muertos
(la página está copiada del capítulo 151 del Libro de los Muertos real) (Copyright: Universal Studios)

Evelyn leyendo la localización del Libro de Amón-Ra en una estela similar a la Piedra de Rosetta
(Copyright: Universal Studios)
¿Pero qué ocurre con el hierático? Cuando Evelyn presenta el mapa de Hamunaptra al conservador del Museo de El Cairo al comienzo de la película, dice que el nombre de la ciudad está escrito en él en hierático. Sin embargo, el plano que muestra el mapa no permite ver ese texto. Sin embargo, hay otro momento de la película en el que sí que vemos una inscripción hierática que Evelyn lee para nosotros, pero las circunstancias de su presentación hacen que, incluso para aquellos que podemos leer esta escritura, nos pueda pasar desapercibida.

Una vez en Hamunaptra, Evelyn, Rick, y Jonathan descubren el ataúd de Imhotep enterrado bajo la estatua de Anubis. Utilizando la llave/caja, consiguen abrirlo dando lugar a un susto clásico de esta película. La momia de Imhotep, todavía "jugosa", aparece dentro del ataúd, junto con una serie de caparazones de escarabajos comedores de carne. En el interior de la tapa del ataúd, aparece una inscripción, que Evelyn nos traduce como "La muerte es sólo el principio". Veamos unas capturas de pantalla de esta escena:

Evelyn, Rick, y Jonathan junto al ataúd de Imhotep
(Copyright: Universal Studios)
Evelyn lee la inscripción arañada por Imhotep en el interior de la tapa del ataúd
(Copyright: Universal Studios)

En el Reino Nuevo, un sumo sacerdote como Imhotep sería capaz de leer y escribir en escritura jeroglífica (como efectivamente vemos en la película, cuando lee los conjuros del Libro de los Muertos), pero en su vida diaria escribiría en la que era la escritura utilizada comúnmente en textos administrativos o literarios, el hierático, una escritura cursiva derivada de los jeroglíficos, que resume los signos a sus trazos principales, y que a veces combina varios de ellos en forma de ligaduras. No obstante, la inscripción arañada en el interior de la tapa del sarcófago es rara... salvo que giremos la imagen 180º (la he aclarado ligeramente para que la inscripción se vea con más claridad):

Imagen anterior rotada 180º y aclarada
(Copyright: Universal Studios)
Y ahora sí que podemos leer...


En la imagen inferior he copiado el texto hierático tal cual aparece en la captura de pantalla de la película para que sea más legible, lo he transcrito a jeroglíficos, transliterado, y traducido. Los signos hieráticos utilizados datan del Reino Nuevo, y el egiptólogo asesor (probablemente el Prof. Stuart Tyson Smith) utilizó el segundo volumen de la Hieratische Paläographie de Georg Möller para componer el texto. La frase es una oración de predicado nominal del tipo A pw B, en la que B es el sujeto y A es el predicado. Como podéis ver, la atención al detalle en esta película es bastante buena, pero en el último momento, a la hora de confeccionar el ataúd, la persona responsable de decorados copió el texto proporcionado por el egiptólogo asesor cabeza abajo. Aún así, se trata de un detalle notable, ya que si poca gente puede leer los textos jeroglíficos que aparecen en las películas, aún menos gente es capaz de leer el hierático (¡sobre todo si está boca abajo!).


Si este artículo y el anterior os han resultado interesantes, en un tercer artículo, más adelante, seguiremos viendo detalles egiptológicos de esta película.