Monday, 23 March 2020

LA LLAVE DE HAMUNAPTRA, ¿INSPIRADA EN UN RELOJ DE SOL DEL S. XVI? ūüĆü

[Nota inicial: la llave de Hamunaptra no es un objeto egipcio real. He visto que muchos lo habéis preguntado a través de redes sociales]


En estos días de confinamiento casero, un buen pasatiempo es desempolvar algunas de nuestras películas favoritas para disfrutarlas de nuevo. Y si hablamos de apasionados de la Egiptología, que sois quienes soléis visitar mi blog, es muy probable que entre estas películas se encuentre La Momia (1999). En dos posts anteriores os hablé ya de algunos detalles egiptológicos de estas películas, que podéis releer en los siguientes enlaces:

1- ¡Un libro enterrado a los pies de la estatua de Anubis!

2- Hierático en La Momia (1999): "La muerte es sólo el principio"

Hoy os traigo otro tipo de curiosidad, no precisamente egiptológica en esta ocasión, pero espero que os resulte interesante igualmente. Hace unas semanas, antes de que comenzase esta locura en la que nos vemos sumidos, fui invitada a impartir una conferencia en Oxford.

Puente de los Suspiros, al atardecer.

Decid√≠ entonces aprovechar y pasar unos cuantos d√≠as en la ciudad (que no visitaba desde los quince a√Īos, en que pas√© all√≠ un verano aprendiendo ingl√©s). Visit√© los museos habituales, como el Ashmolean con su fant√°stica colecci√≥n egipcia, o los museos gemelos de Ciencias Naturales y de antrolopolog√≠a Pitt Rivers, as√≠ como otros menos conocidos, como el museo de Historia de la Ciencia.

Museo de Historia de la Ciencia (derecha, con dos pancartas en la valla) junto al Sheldonian.

Este museo se encuentra en el edificio que originalmente ocupaba el Ashmolean Museum a su apertura en 1683, y cuenta con espl√©ndidas colecciones de instrumentos cient√≠ficos de distintas disciplinas. Por ejemplo, en su s√≥tano, que durante m√°s de 150 a√Īos fue un laboratorio de qu√≠mica, podemos ver interesantes colecciones de instrumentos empleados en medicina, as√≠ como una pizarra con anotaciones originales de Albert Einstein, de una conferencia que imparti√≥ en la Universidad de Oxford el 16 de mayo de 1931. Pero los objetos que me interesan hoy aqu√≠ son los centenares de instrumentos astron√≥micos conserva el museo, desde astrolabios de varios or√≠genes geogr√°ficos y cronolog√≠as, a relojes de sol. 

Me detengo un momento aqu√≠ para regresar a la pel√≠cula de La Momia (1999). Como todos recordar√©is, a comienzos de la pel√≠cula conocemos a la bibliotecaria del Museo de El Cairo, Evelyn Carnahan, y a su liante hermano Jonathan. Tras la inolvidable escena de la biblioteca, Jonathan le presenta a Evie uno de sus √ļltimos hallazgos procedente de "una excavaci√≥n en... uhm... Tebas". Se trata de una curiosa cajita octogonal met√°lica que, al abrirse, muestra un mapa con la localizaci√≥n de la ciudad perdida: 

Evie y Jonathan tratando de averiguar cómo funciona la cajita
La cajita cerrada
La cajita, que resulta ser una especie de llave multiusos que abre todo lo vinculado a Hamunaptra, desde el "Libro de los Muertos" al sarc√≥fago en el que ha sido enterrado Imhotep, tiene la siguiente apariencia cuando, ya abierta, se utiliza como llave: 

La llave, utilizada para abrir el sarcófago de Imhotep.
Otra vista
(Fuente: https://www.yourprops.com/Book-of-the-Dead-Key-original-movie-prop-The-Mummy-1999-YP72082.html

Sobre la base encontramos dos figuras sentadas que representan al dios Anubis y a una divinidad no identificada (signo A40 de la lista de Gardiner, aunque en este caso con un ureo en la frente, quiz√° representando a un rey), rodeando una columna de texto en la que leemos lo siguiente:

ŠłŹd mdw ŠĽČn nswt-bŠĽČty Mn-M»ĚňĀ.t-RňĀ  (pronunciaci√≥n convencional: Djed medu in nesut-bity Menmaatra)

"Palabras dichas por el Rey del Alto y el Bajo Egipto Menmaatra", es decir, Seti I, que es precisamente el fara√≥n que es asesinado por Imhotep al comienzo de la pel√≠cula.  

Volvamos ahora al Museo de Historia de la Ciencia de Oxford. Entre una miríada de astrolabios, un objeto llamó mi atención en mi visita de hace unas semanas. Aquí podéis ver la vitrina:

Vitrina en el Museo de Historia de la Ciencia... ¡un momento! 

Entre astrolabios, esferas armilares, y demás instrumentos, había un curioso objeto metálico, una especie de cajita de forma octogonal colocada sobre una base, y con una serie de protuberancias triangulares en sus lados. Os muestro varias vistas del objeto desde distintos ángulos a continuación:





¿Qu√© ser√≠a tan curioso objeto? Si os fij√°is en los detalles que presenta en su superficie podr√©is ver que se trata de un complejo reloj de sol. La pieza est√° hecha de lat√≥n dorado, y muestra en su base el escudo de armas del cardenal Wolsey (1473–1530), que fue consejero del rey Enrique VIII de Inglaterra... hasta que dej√≥ de serlo. Aunque el instrumento no est√° firmado, se ha atribuido su construcci√≥n al matem√°tico alem√°n Nikolaus Kratzer (c. 1487–1550), que fue llamado a Oxford por Wolsey para impartir clase de matem√°ticas. Lo que vemos tanto en las caras peque√Īas como en los dos lados octogonales son nueve relojes de sol distintos. El instrumento est√° hecho para ser utilizado a una latitud de unos 52 grados, es decir, la latitud de Oxford, por lo que fue probablemente elaborado durante su estancia en la ciudad. Kratzer llegar√≠a a convertirse en el astr√≥nomo de la corte de Enrique VIII, y fue retratado por el pintor Hans Holbein (1497–1534):

Nikolaus Kratzer retratado por Hans Holbein el Joven en 1528
(Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Nicholas_Kratzer#/media/File:Nicholas_Kratzer_by_Hans_Holbein_the_Younger.jpg)

En este retrato, Kratzer aparece representado fabricando sus instrumentos, como podéis ver en el siguiente detalle:

Detalle del retrato de Kratzer.
(Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Hans_Holbein_d._J._-_Portrait_of_Nikolaus_Kratzer_(detail)_-_WGA11531.jpg)

Regresando a la llave de Hamunaptra en La Momia (1999), ¿pudieron los creadores de la pel√≠cula inspirarse en este tipo de instrumentos a la hora de crear este objeto que ya forma parte de nuestro imaginario "egiptoman√≠aco"? Aqu√≠ os dejo mi r√©pica de la llave de Hamunaptra, y de nuevo otra vista del reloj de sol de Kratzer. Tanto el tama√Īo, como la forma, estilo de decoraci√≥n, como la apariencia de la llave cuando est√° abierta recuerdan mucho al reloj de sol. ¿Coincidencia? Vosotros dir√©is ūüėČ



ūüĆĎūüĆíūüĆďūüĆĒūüĆēūüĆĖūüĆóūüĆėūüĆĎ
¡Espero que os haya gustado este peque√Īo art√≠culo! Muchos √°nimos en este periodo de cuarentena, cuidaos mucho y recordad que #yomequedoencasa, ¡pero con mucha Egiptolog√≠a!


PARA SABER M√ĀS:

Como todo el resto de museos, el Museo de Historia de la Ciencia de Oxford se encuentra ahora mismo cerrado al p√ļblico, pero pod√©is visitar virtualmente sus colecciones a trav√©s de su p√°gina web, aqu√≠: https://www.hsm.ox.ac.uk/

La informaci√≥n para este art√≠culo la he sacado de la peque√Īa gu√≠a de curiosidades del museo, editada por su directora, Silke Ackermann, bajo el t√≠tulo Director's Choice: Museum of the History of Science Oxford (Londres: Scala Arts & Heritage Publishers, 2016), pp. 12–13.

Friday, 20 March 2020

LAS TABLILLAS ASTRON√ďMICAS STOBART ūüďúūüíę

¡Feliz equinoccio de primavera! 

Una manera de afrontar este confinamiento es mirando al cielo. Uno de los documentos m√°s importantes para el estudio de la astronom√≠a en el Egipto grecorromano son las llamadas Tablillas Stobart. 


Las tablillas fueron compradas en Tebas en la segunda mitad del s. XIX, y actualmente se encuentran en el Wolrd Museum de Liverpool. Se trata de cuatro tablas designadas como A, C1, C2, y E, formadas por un marco de madera que sostiene una l√°mina de madera cubierta de yeso por ambas caras. 



Cada cara est√° dividida en cinco columnas. Las tablas recogen las entradas de los cinco planetas conocidos entonces (Saturno, Jupiter, Marte, Venus y Mercurio, en este orden) en cada signo zodiacal para los a√Īos 4¬ļ de Vespasiano a 17¬ļ de Adriano (71–132 d. C.). Cada entrada comienza con una fecha, que podeis ver en las im√°genes escrita en rojo. Cada secci√≥n debajo de la indicaci√≥n del a√Īo corresponde a un planeta, cuyo nombre aparece en la primera l√≠nea, con el determinativo de una estrella (recordad que el dem√≥tico se escribe de derecha a izquierda, por lo que la estrella aparece a la izquierda de la palabra). Debajo del nombre del planeta tenemos los datos en tres columnas, de derecha a izquierda, indicado el mes, el d√≠a, y el signo zodiacal. La secci√≥n correspondiente a cada planeta est√° separada por una l√≠nea horizontal. Al indicarse s√≥lo la entrada en cada signo, los planetas r√°pidos como Mercurio y Venus tienen m√°s entradas que los lentos, como Saturno, que no suele cambiar de signo zodiacal m√°s de una vez al a√Īo. Estas tablas fueron utilizadas probablemente por astr√≥nomos/astr√≥logos (recordad que no exist√≠a diferencia entre ambos conceptos en la Antig√ľedad) para confeccionar hor√≥scopos, es decir, el destino de una persona seg√ļn los signos en los que se encontrasen los planetas en el momento de su nacimiento.


Como curiosidad, cuando fui a hacer la entrevista de trabajo que resultar√≠a en mi contrato como profesora en la Universidad de Liverpool, lo primero que hice antes de irme al campus fue visitar el World Museum para ver por primera vez en persona las Tablillas Stobart. ¡Creo que me dieron buena suerte!

[Todas las fotos que veis en este post son hechas por mí]

PARA SABER M√ĀS:

NEUGEBAUER, O. (1942): "Egyptian Planetary Texts", en Transactions of the American Philosophical Society, new series volume 32.2, pp. 209–250.

PARKER, R. y O. NEUGEBAUER (1969): Egyptian Astronomical Texts III: Decans, Planets, Constellations and Zodiacs, Providence: Brown University Press, pp. 232–235.

Sunday, 15 March 2020

BABUINOS, Y THOTH COMO SEPARADOR DE LAS LENGUAS ūüďúūüĎÖ

Uno de los aspectos m√°s bonitos de la investigaci√≥n es el encontrar, de forma inesperada, detalles curiosos que uno desconoc√≠a hasta ese momento. En la literatura egipcia dem√≥tica existe una composici√≥n llamada la Historia de Peteisis, en la que un sacerdote llamado Peteisis descubre a trav√©s de un fantasma que le quedan √ļnicamente 40 d√≠as de vida. Aunque apenado por la situaci√≥n, decide preparar su propio entierro durante esos d√≠as. Tras un episodio en el que utiliza magia para convencer al administrador del templo de que le d√© dinero a cambio de unos libros, Peteisis crea una serie de figuritas de cera a las que da vida, para que oficien su funeral. Entre ellas crea dos babuinos a los que encarga que copien 70 historias (tantas como d√≠as dura la momificaci√≥n), y se las cuenten a su esposa Sakhminofret una vez √©l haya muerto. Estas historias cortas tratan sobre las virtudes y vicios de las mujeres, y aunque no se ha conservado el final del relato, es posible que tuviesen como objetivo transmitir un conocimiento a Sakhminofret que quiz√°s ayudase a Peteisis a volver a la vida.

Uno de los aspectos más interesantes de este relato es el papel de los dos babuinos. Para los egipcios antiguos los babuinos eran los adoradores del sol por excelencia, debido a los "cantos y danzas" que realizan cuando sale el sol. Esta cercanía al dios del Sol los convertía en poseedores de conocimiento religioso secreto para los seres humanos. Existía la idea de que tenían un lenguaje secreto, otorgado por Thoth (no en vano el babuinos es uno de los animales de este dios), que era el lenguaje divino de los dioses. Algunos textos indican que el faraón era capaz de entender y hablar este lenguaje. Algunos babuinos, conectando con la Historia de Peteisis, eran considerados capaces de escribir.

Y aquí pasamos a la frase en jeroglíficos (transcrita de un original hierático) que os traigo hoy. Como he dicho ya, los egipcios consideraban que existía un lenguaje divino que era el hablado por los babuinos, y que fue inventado por Thoth, el dios de la sabiduría. No obstante, Thoth es también quién inventó la lengua hablada por los hombres en Egipto, y su escritura. En el Reino Nuevo encontramos fuentes que nos hacen pensar que además de la lengua egipcia, Thoth era considerado como el creador de las lenguas de los países extranjeros también. Así pues, en la frase que nos ocupa, que procede del óstracon Steindorff, línea 6, leemos:



Explicación gramatical: la frase comienza con una interjección (formada por la forma subjuntiva del verbo nD, literalmente "Podría preguntar sobre ti") invocando al dios Thoth en su forma lunar. El nombre del dios en vocativo es seguido por el participio perfectivo activo del verbo wp "abrir, separar", cuyo objeto directo es un sintagma nominal formado por el sustantivo ns más el genitivo indirecto n xAs.t. La frase termina con un complemento circunstancial de separación formado por la preposición r más el sustantivo femenino k.t utilizado de forma pronominal, sustituyendo al término femenino xAs.t.

Seg√ļn los egipcios a partir del Reino Nuevo, el hecho de que cada pa√≠s hablase un idioma distinto se deb√≠a a que su lengua (√≥rgano) era diferente, hab√≠a sido diferenciada por el dios Thoth, anat√≥micamente. La primera menci√≥n a la separaci√≥n de las lenguas aparece en un himno de Amarna, y esto es muy curioso, ya que es precisamente en ese periodo cuando en el propio Egipto se dio una situaci√≥n de separaci√≥n ling√ľ√≠stica, ya que comenz√≥ a ponerse por escrito el neoegipcio, mientras que el egipcio medio qued√≥ para textos de car√°cter religioso y monumental. El egipcio medio qued√≥ pues como lengua sagrada (no en vano era llamada, junto con la escritura jerogl√≠fica mdw.w nTr "palabras del dios").

PARA SABER M√ĀS:

ńĆERNY, J. (1948): "Thoth as Creator of Languages", en JEA 34, pp. 121-122.
SAUNERON, S. (1960): "La différenciation des langages d'après la tradition égyptienne", en BIFAO 60, pp. 31-41.
TE VELDE, H. (1988): "Some remarks on the Mysterious Language of the Baboons", en J. H. Kamstra, H. Milde y K. Wagtendonk (eds.), Funerary Symbols and Religion: essays dedicated to professor M. S. H. G. Heerma van Voss on the occasion of his retirement from the Chair of the History of Ancient Religions at the University of Amsterdam, Kampen: J. H. Kok, pp. 129-137.


Thursday, 9 January 2020

Cleopatra: erudita, mecenas, reina

Por Marina Escolano-Poveda (Universidad de Liverpool – Eberhard Karls Universit√§t T√ľbingen)


Moneda con representaci√≥n de Cleopatra, acu√Īada en Alejandr√≠a 
Foto: The British Museum

Alejandro Magno conquist√≥ Egipto en el a√Īo 332 a. C., alterando por completo el panorama pol√≠tico del Mediterr√°neo y del Pr√≥ximo Oriente en los siguientes siglos. Uno de los generales de Alejandro, Ptolomeo Lagos, identific√≥ Egipto como una de las √°reas m√°s ricas del imperio de Alejandro. Primero sirvi√≥ como regente, con el t√≠tulo persa de s√°trapa, del medio-hermano de Alejandro, Filipo, y de su hijo, Alejandro IV, pero pronto tom√≥ el trono para s√≠ mismo, inaugurando una nueva dinast√≠a que gobernar√≠a Egipto en las siguientes tres centurias. Todos los reyes posteriores de la dinast√≠a llevaron el nombre de Ptolomeo en referencia a Ptolomeo Lagos, distingui√©ndose los unos de los otros mediante ep√≠tetos. 

Tan notables como los reyes ptolemaicos fueron las reinas de la dinast√≠a. La reina cuya memoria ha persistido como el personaje m√°s notorio del periodo tras Alejandro mismo es Cleopatra VII. Hija de Ptolomeo XII, Cleopatra rein√≥ como la √ļltima monarca de la dinast√≠a antes de que Egipto se convirtiera en provincia del imperio romano. El poder de Egipto hab√≠a disminuido notablemente cuando Ptolomeo XII asumi√≥ el trono, desde su momento de auge a comienzos de la dinast√≠a. Roma llevaba inmiscuy√©ndose en los asuntos egipcios desde el siglo II a. C., estando √≠ntimamente involucrada tanto en los asuntos internos como externos de la dinast√≠a ptolemaica. Tras la muerte de Ptolomeo XII, Julio C√©sar y Gneo Pompeyo asumieron los problemas din√°sticos entre Cleopatra y su hermano Ptolomeo XIII dentro de sus propias disputas. Cuando Ptolomeo XIII asesin√≥ a Pompeyo, C√©sar tom√≥ partido por Cleopatra. Ptolomeo XIII fue derrotado y asesinado. 

Cleopatra entonces se cas√≥ con su otro hermano, Ptolomeo XIV, quien s√≥lo vivi√≥ unos pocos a√Īos m√°s. En este momento ella estaba involucrada en una relaci√≥n amorosa con C√©sar, con quien hab√≠a tenido un hijo, Ptolomeo XV, conocido como Cesari√≥n ("el peque√Īo C√©sar"). C√©sar fue asesinado en Roma en el 44 a. C., comprometiendo la posici√≥n de Cleopatra en la arena internacional. La reina se ali√≥ entonces con Marco Antonio y lo apoy√≥ en sus campa√Īas militares. Tuvieron tres hijos, y Egipto disfrut√≥ de paz durante en torno a una d√©cada. Esta situaci√≥n cambi√≥ cuando Octaviano, el hijo adoptivo de C√©sar, se present√≥ como el leg√≠timo sucesor de C√©sar y declar√≥ la guerra contra Cleopatra y Marco Antonio. Octaviano los derrot√≥ finalmente en la batalla de Accio en el 31 a. C., y Cleopatra puso fin a su vida unos meses m√°s tarde. 

Cleopatra VII con Ptolomeo XV Cesari√≥n en la pared posterior del templo de Hathor en Dendera Foto: Marina Escolano-Poveda


Tras la victoria de Octaviano, diferentes poetas romanos narraron los eventos que llevaron a la anexi√≥n de Egipto por Roma. Los primeros pertenec√≠an al c√≠rculo de Octaviano, que se convertir√≠a en el emperador Augusto, en los a√Īos inmediatamente posteriores, pero el relato fue contado repetidas veces a lo largo de los siguientes siglos. En estas narrativas, los poetas representaron a Julio C√©sar y a Marco Antonio, ambos compatriotas romanos, de forma positiva, pese a que la representaci√≥n de Marco Antonio siempre fue menos heroica. El personaje de Cleopatra es generalmente representado como una mujer excesivamente ambiciosa, hedonista, y en definitiva una seductora que manipul√≥ a ambos hombres para conseguir sus objetivos. Autores como Virgilio, Flavio Josefo, Plutarco y Dion Casio elaboraron distintos retratos de la reina, pero s√≥lo describieron sus amor√≠os con los dos romanos. La tr√°gica historia de amor con C√©sar y Marco Antonio sobrevivi√≥ como el √ļnico foco de su narrativa en la tradici√≥n occidental, desde Shakespeare a Mankiewicz. 

Sin embargo, una tradici√≥n completamente diferente y menos conocida sobre Cleopatra ha llegado hasta nosotros a partir de unas cuantas fuentes griegas de los primeros siglos de nuestra era, retomada m√°s tarde por autores √°rabes. Mientras que la perspectiva occidental sobre Cleopatra se origin√≥ en Roma––con la reina como figura opuesta al ideal de la matrona romana––esta tradici√≥n alternativa transmitida a trav√©s de los textos griegos parece haber sido creada en Egipto, y haber derivado, al menos en parte, de la imagen de s√≠ misma creada por Cleopatra misma dentro del pa√≠s del Nilo durante su reinado. Las referencias a la vida amorosa de Cleopatra, o incluso a su aspecto f√≠sico, est√°n completamente ausentes en esta tradici√≥n. En su lugar, la reina es presentada como una erudita y una profesora, competente en campos como la medicina, la magia, y la alquimia, y participando en intercambios intelectuales con otros fil√≥sofos. 


"La creaci√≥n de oro de Cleopatra," dibujo del manuscrito Marcianus graecus 299, fol. 188v
   Foto: M. Berthelot, y C. E. Ruelle. Collection des anciens alchimistes grecs I, Introduction. Paris: Georges Steinheil, 1887. p. 132, fig. 11

En la tradici√≥n alqu√≠mica temprana, una tal Cleopatra que podr√≠a identificarse con la reina ptolemaica aparece mencionada junto a otras figuras hist√≥ricas y m√≠ticas––Isis, Hermes, y Mar√≠a la Jud√≠a––todas ellas practicantes de alquimia. Alquimistas hist√≥ricos, como Z√≥simo de Pan√≥polis, se refieren a estos autores como fuentes de autoridad. Existen dos obras alqu√≠micas conocidas en griego que se refieren directamente a Cleopatra. La primera es una √ļnica p√°gina con diagramas transmitida como parte del manuscrito bizant√≠no Marcianus graecus 299, que data del s. X o XI d. C. La p√°gina se llama "La creaci√≥n de oro de Cleopatra", y los diagramas que aparecen en ella representan axiomas alqu√≠micos, un ur√≥boro, y diferentes representaciones de aparatos alqu√≠micos. La segunda obra es un tratado en el que un sumo sacerdote y fil√≥sofo llamado Comario ense√Īa a Cleopatra, que es llamada "Cleopatra la Sabia", el arte divino de la producci√≥n de la piedra filosofal. Ella pone estas instrucciones en pr√°ctica. El texto contin√ļa con la instrucci√≥n de Cleopatra en forma de di√°logo con un grupo de fil√≥sofos, incluyendo, anacr√≥nicamente, a Ostanes, el sabio persa. Este di√°logo es conocido tambi√©n en √°rabe. En posteriores fuentes √°rabes medievales Cleopatra es descrita como una h√°bil gobernante, una cient√≠fica, y una gran constructora, a la que se atribuye de forma err√≥nea la construcci√≥n del Faro de Alejandr√≠a. Se le atribuyen tratados sobre remedios y cosm√©ticos, medicina, matem√°ticas y toxicolog√≠a. El Romance de la Reina Qaruba, escrito en √°rabe, mezcla elementos de la vida real de Cleopatra con historias de ficci√≥n, de forma similar al Romance de Alejandro, escrito en griego en √©poca ptolemaica, que fue muy popular en la Edad Media. 

Mientras que esta tradici√≥n paralela tambi√©n ofrece una imagen idealizada de la reina, revela aspectos de su vida m√°s all√° de su v√≠nculo con Roma. Incluso si Cleopatra no lleg√≥ a ser tan gran erudita, esta tradici√≥n parece atestiguar su mecenazgo de las actividades intelectuales en su corte. La incorporaci√≥n de esta tradici√≥n menos conocida a la investigaci√≥n hist√≥rica sobre Cleopatra ampl√≠a y matiza nuestro conocimiento sobre su vida, y sobre la tradici√≥n posterior sobre ella. 

Lecturas recomendadas 

Chauveau, Michel. Cleopatra: Beyond the Myth. Ithaca: Cornell University Press, 2002. 

El Daly, Okasha. Egyptology: The Missing Millennium : Ancient Egypt in Medieval Arabic Writings. Londres: UCL Press, 2005. Ver especialmente las pp. 131–137. 

Lindsay, Jack. The Origins of Alchemy in Graeco-Roman Egypt. Londres: Muller, 1970. Ver especialmente las pp. 253–277. 

Tyldesley, Joyce A. Cleopatra: Last Queen of Egypt. New York: Basic Books, 2008. 

[Este art√≠culo es una traducci√≥n al espa√Īol de mi art√≠culo para la web del American Research Center in Egypt, publicado aqu√≠]

Friday, 27 July 2018

ECLIPSES DE LUNA ūüĆô

Hoy traigo un fragmento de papiro para ense√Īaros como se dec√≠a eclipse y disco lunar en dem√≥tico. Se trata del llamado Papiro de Presagios de Viena, que data del s. II d. C., aunque seg√ļn su editor, Richard Parker, el texto debi√≥ componerse originalmente antes del s. III a. C. en Egipto, utilizando modelos babilonios anteriores al s. IV a. C., probablemente del s. VI a. C. Esto se debe a que el texto no contiene referencias al zodiaco, que aparece por prometa vez en Babilonia en el s. IV a. C., y fue introducido despu√©s en Egipto. Un elemento que demuestra que el papiro utiliza modelos babilonios es que en su segunda columna contiene una tabla en la que presenta una concordancia entre los meses babilonios y los egipcios, empezando por Nisan, el primer mes del calendario babilonio. 



Vayamos al fragmento que os traigo, que corresponde a las líneas 24 a 31 de la columna tercera. Siempre que veáis un papiro demótico con márgenes marcados con líneas, podéis datarlo en la época romana, ya que esta práctica no se hacía anteriormente. Observemos el texto. Os he marcado una serie de palabras, cuya lectura (siempre de derecha a izquierda) es:

- En verde: jr AbA, que significa "eclipsar, hacer eclipse". 
- En rojo: jtm, "disco", palabra que procede del egipcio antiguo jtn, de donde viene el nombre del dios At√≥n como disco solar. 
- En azul: jaH, "luna". Así pues, con el término anterior leemos "el disco de la luna".
- En amarillo: smd.t "d√≠a 15 del mes lunar", que correspond√≠a con la luna llena. Como sab√©is, los eclipses lunares s√≥lo se producen con luna llena. 

El texto se encuentra en un estado muy fragmentario, pero lo que podemos leer a partir de todos los fragmentos conservados muestra que se trata de explicaciones sobre los eclipses lunares y solares y sus presagios seg√ļn el mes y la hora en que se producen. Lo interesante es que, adem√°s de Egipto, otros pa√≠ses son mencionados como afectados por estos presagios, como Siria o Creta. El conocimiento cient√≠fico en la Antig√ľedad no era algo est√°tico, sino un flujo de ideas que circulaban entre regiones, siendo traducido y ampliado en distintas lenguas, y en distintos contextos. 

BIBLIOGRAF√ćA: la edici√≥n del texto la ten√©is en R. Parker (1959): A Vienna Demotic Papyrus on Eclipse- and Lunar Omina, Providence: Brown University Press.

Wednesday, 11 July 2018

Gu√≠a para estudiar Egiptolog√≠a ūüďúūüĒć




La Egiptolog√≠a es una disciplina que goza en todo el mundo de un gran inter√©s por parte del p√ļblico en general. Las publicaciones divulgativas sobre la historia del pa√≠s del Nilo desaparecen r√°pidamente de las estanter√≠as de quioscos y librer√≠as, los documentales son consumidos con avidez, y las salas de conferencias se llenan de personas amantes de esta cultura, con ganas de aprender m√°s sobre ella. No obstante, en el caso de Espa√Īa el inter√©s general por la Egiptolog√≠a no ha ido acompa√Īado, por distintos motivos hist√≥ricos, de un desarrollo de la disciplina a nivel acad√©mico equivalente al existente en otros pa√≠ses. Por ello, pese a que el acceso a publicaciones egiptol√≥gicas y otros materiales de car√°cter m√°s o menos divulgativo se ha hecho cada vez m√°s sencillo gracias, sobre todo, a Internet, el estudiante que se plantea la Egiptolog√≠a como algo m√°s que una afici√≥n se suele ver sumergido en un mar de dudas sobre el camino a seguir para conseguir su objetivo. Las siguientes l√≠neas pretenden aportar un poco de luz sobre las opciones disponibles hoy en d√≠a para el aspirante a egipt√≥logo profesional, y se fundamentan totalmente en mi experiencia personal en los a√Īos que llevo dedicada a esta disciplina. Son por tanto subjetivas, y otros podr√°n aportar perspectivas distintas.

1. REQUISITOS PARA SER EGIPT√ďLOGO

Como en cualquier disciplina, ya sea cient√≠fica o human√≠stica, existen una serie de conocimientos y habilidades necesarios para el correcto desempe√Īo de la misma. En el caso de la Egiptolog√≠a, una orientaci√≥n sobre cu√°les son estos requisitos nos la dan, por ejemplo, los planes de estudios de los programas de doctorado en Egiptolog√≠a que se ofrecen en distintas universidades a nivel mundial. Como se ver√° m√°s adelante (punto 3), antes de acceder al status de estudiante de doctorado en Egiptolog√≠a, las universidades que ofrecen programas de postgrado (“graduate studies” en ingl√©s) en Egiptolog√≠a requieren que sus alumnos aprueben una serie de ex√°menes que demuestran que cuentan con los conocimientos necesarios en distintas √°reas de la disciplina para afrontar y completar con √©xito una investigaci√≥n, como es la elaboraci√≥n y redacci√≥n de una tesis doctoral. Estos requisitos se dividen generalmente en tres √°reas.

1.1 Lenguas modernas

La Egiptolog√≠a, debido a su evoluci√≥n hist√≥rica como disciplina acad√©mica, tiene como lenguas oficiales para sus publicaciones cient√≠ficas el ingl√©s, el franc√©s y el alem√°n. El conocimiento de estas lenguas, a un nivel avanzado en el caso de al menos una de ellas, y a nivel de lectura por lo menos en el caso de las otras dos, es necesario para poder acceder a la bibliograf√≠a egiptol√≥gica de todos los periodos. A diferencia de lo que ocurre en disciplinas cient√≠ficas como puedan ser las matem√°ticas o la medicina, en Egiptolog√≠a las publicaciones de hace dos siglos siguen siendo en muchos casos totalmente vigentes, y necesarias para cualquier investigaci√≥n, y generalmente no existe ninguna posibilidad de que est√©n traducidas a otras lenguas. En el caso de las publicaciones especializadas modernas ocurre algo similar, ya que las tiradas suelen ser cortas, y por tanto no compensa a las editoriales realizar traducciones. Un ejemplo de esto son los principales diccionarios de lengua egipcia, como el W√∂rterbuch der √§gyptische Sprache, en seis vol√ļmenes, que a√ļn hoy es el diccionario m√°s completo existente para esta lengua, y que est√° escrito en alem√°n. 

Algunas √°reas dentro de la Egiptolog√≠a cuentan con bibliograf√≠a escrita en una lengua en particular, debido a que existe una tradici√≥n de investigadores de determinadas regiones o universidades dedicados a su estudio en particular. As√≠ pues, la filolog√≠a o la religi√≥n egipcia cuentan con un gran porcentaje de bibliograf√≠a en alem√°n, mientras que las inscripciones ptolemaicas han sido publicadas tradicionalmente por egipt√≥logos franceses, aunque en los √ļltimos a√Īos se est√°n a√Īadiendo numerosas publicaciones fundamentales en esta √°rea en lengua alemana. Algunas otras lenguas, por contacto con otras disciplinas, son tambi√©n utilizadas en la publicaci√≥n de determinados trabajos. Por ejemplo, los estudios de textos dem√≥ticos procedentes de excavaciones arqueol√≥gicas italianas han sido publicados en italiano, algo que no deber√≠a sorprendernos debido al contacto de los estudios dem√≥ticos con la papirolog√≠a griega, donde el italiano es una de las lenguas cient√≠ficas.

En resumen, el aspirante a egiptólogo ha de ser consciente de que tarde o temprano deberá enfrentarse al aprendizaje de estas lenguas, por lo que es recomendable iniciarlo lo más pronto posible. En el caso de algunos programas de doctorado, el conocimiento de estas lenguas es evaluado mediante exámenes, y no se permite acceder a la fase de redacción de la tesis doctoral hasta que estos exámenes han sido realizados con éxito.

1.2 Lenguas antiguas

Afortunadamente para los estudiosos del Egipto antiguo, esta civilización nos ha legado un volumen inmenso de textos que nos permiten acceder al conocimiento de muchos aspectos de su historia, cultura, sociedad, etc. Estos textos están escritos en diversas lenguas, y en diferentes escrituras, que el egiptólogo ha de conocer. Debido precisamente al carácter ubicuo de los textos en la cultura egipcia, la formación de los egiptólogos tiene una importante base filológica. Así pues, todo egiptólogo, esté o no especializado en lengua egipcia, ha de estudiar todos los estadios por los que pasó la lengua egipcia en su evolución histórica (egipcio antiguo, egipcio medio, neoegipcio, demótico y copto). La lengua egipcia fue escrita en cuatro escrituras diferentes, la jeroglífica, la hierática, la demótica, y la copta, que es el alfabeto griego más la incorporación de una serie de signos procedentes del demótico para designar sonidos inexistentes en la lengua griega. El egiptólogo ha de conocer también estas escrituras para poder leer los textos en su formato original.

Adem√°s del egipcio antiguo, el aprendizaje de otras lenguas antiguas es recomendable, y en algunos casos fundamental, en funci√≥n de cu√°l sea el √°mbito de especializaci√≥n por el que se opte. En el caso del estudio del Egipto del Reino Nuevo, es interesante el conocimiento del acadio, ya que permite acceder a toda la documentaci√≥n diplom√°tica de la √©poca, escrita en esta lengua. En el caso del estudio del primer milenio a. C., y especialmente de la Baja √Čpoca, el estudio del arameo es tambi√©n interesante, ya que √©sta fue durante ese periodo la lengua de la administraci√≥n del Egipto dominado por los persas. Para el estudio del Egipto grecorromano, el conocimiento de griego es fundamental, ya que √©sta ser√° la lengua de la administraci√≥n, al estar integrado Egipto en el contexto helen√≠stico. Con la conquista romana, Egipto seguir√° manteniendo el griego como lengua administrativa, y el lat√≠n aparece en el registro papirol√≥gico de forma marginal.

1.3 Disciplinas dentro de la Egiptología

Adem√°s de la dedicaci√≥n al estudio de la lengua egipcia y otras lenguas antiguas, el egipt√≥logo ha de formarse en otros aspectos de la disciplina, como son el arte, la historia, o la arqueolog√≠a del Egipto antiguo. Es innegable que las disciplinas que se encuadran dentro del estudio de cualquier civilizaci√≥n antigua son innumerables, y que un √ļnico investigador no puede formarse en todas ellas. No obstante, es necesario que el aspirante a egipt√≥logo tenga por lo menos un conocimiento de base de estas disciplinas, que en muchos casos se entrelazan en la investigaci√≥n, aportando datos complementarios. Adem√°s de esta formaci√≥n de base, el egipt√≥logo se especializa en un aspecto concreto, como puede ser el estudio hist√≥rico del Egipto de un periodo determinado, el an√°lisis del arte de una √©poca en concreto, o una de las fases de la lengua y escrituras egipcias. La especialidad en estas disciplinas dentro de la Egiptolog√≠a implica, adem√°s, la adquisici√≥n de conocimientos superiores en disciplinas como la Historia del Arte, la Historia, o la Arqueolog√≠a (muchos egipt√≥logos realizan estos estudios a nivel de grado, y despu√©s se especializan en Egiptolog√≠a a nivel de postgrado).

Además del estudio del Egipto antiguo, el aspirante a egiptólogo deberá conocer la historia del Próximo Oriente antiguo y del Mediterráneo, ya que se trata de áreas en continuo contacto, y con continuas influencias. Muchos programas de estudios en Egiptología ofrecen asignaturas de historia del Próximo Oriente, así como de las lenguas de estas regiones.

2. POSIBILIDADES EN ESPA√ĎA PARA ESTUDIAR EGIPTOLOG√ćA

Una vez enumeradas de forma breve las √°reas de estudio dentro de la Egiptolog√≠a, surge la pregunta de c√≥mo y d√≥nde puede un aspirante a egipt√≥logo formarse en todos estos campos. Tradicionalmente, como se ha apuntado arriba, Espa√Īa no ha sido uno de los pa√≠ses de desarrollo de la Egiptolog√≠a como disciplina acad√©mica. No obstante, en los √ļltimos a√Īos las posibilidades de formaci√≥n en nuestro pa√≠s se han multiplicado, tanto en cantidad como en calidad, y es posible realizar estudios a distintos niveles. Al margen de los innumerables cursos y eventos dirigidos al p√ļblico en general que tienen lugar en muchas ciudades, disponemos hoy en d√≠a de posibilidades a nivel universitario.

En primer lugar cabe destacar que la carrera de Egiptolog√≠a a nivel de grado no existe en Espa√Īa. Esto, que podr√≠a parecer un gran inconveniente, no lo es tanto si se mira con perspectiva. En muchos pa√≠ses, como por ejemplo en Estados Unidos, los estudiantes realizan estudios de grado en una disciplina relacionada, y efect√ļan la transici√≥n a la Egiptolog√≠a a nivel de postgrado. As√≠ pues, los programas de postgrado en estos lugares est√°n dise√Īados a modo de “segunda carrera” o m√°ster intensivo, donde se proporciona toda la formaci√≥n necesaria para ser egipt√≥logo. Volviendo a Espa√Īa, los estudios de grado m√°s recomendables para despu√©s continuar con estudios de Egiptolog√≠a son los de Historia o Arqueolog√≠a, en funci√≥n de cu√°les sean los intereses del aspirante a egipt√≥logo, pero tambi√©n son interesantes los de Filolog√≠a Cl√°sica, o incluso disciplinas cient√≠ficas, ya que muchos investigadores se especializan en el estudio de elementos como los restos humanos o animales. 

Durante el desarrollo de sus estudios de grado, el aspirante a egiptólogo dispone hoy en día de acceso en muchas universidades y centros académicos a cursos de lengua egipcia u otras lenguas antiguas, así como seminarios especializados en Egipto y en la historia del Próximo Oriente antiguo. Es interesante que el estudiante se forme en estos ámbitos (y en lenguas modernas, como se ha indicado arriba), durante el estudio del grado, ya que podrá conocer con más exactitud qué áreas de especialización le interesan más, y podrá acceder con mayor facilidad a los estudios a nivel de postgrado. Esto se debe a que, por una parte, muchos programas de postgrado en Egiptología presentan requisitos de acceso como son el conocimiento del egipcio medio, y por otra, estos programas tienden a ser muy competitivos en cuanto al acceso a las plazas, por lo que cuanto mejor sea la formación de base del estudiante, más posibilidades tendrá de ser admitido en el programa.

A nivel de postgrado, existe hoy en d√≠a en Espa√Īa el M√°ster y Programa de Doctorado en Egiptolog√≠a ofrecido por la Universidad Aut√≥noma de Barcelona, que ha dado lugar ya a varias promociones de investigadores que han realizado y est√°n realizando sus tesis doctorales, y que en muchos casos se han incorporado a proyectos de investigaci√≥n nacionales e internacionales. Otras universidades dispones de m√°sters propios en Egiptolog√≠a. Esto significa que son t√≠tulos de m√°ster que no dan acceso a doctorado, algo a tener muy en cuenta, ya que para dedicarse a la Egiptolog√≠a de forma profesional uno ha de tener el doctorado. 

3. ESTUDIOS EN EL EXTRANJERO
 
Como dec√≠amos antes, Espa√Īa se ha incorporado a la Egiptolog√≠a acad√©mica con posterioridad a otros pa√≠ses, y por ello, en nuestro pa√≠s, esta disciplina es todav√≠a joven. Pese a los muchos y excelentes avances llevados a cabo en los √ļltimos a√Īos, la especializaci√≥n en algunas √°reas de la Egiptolog√≠a no es todav√≠a posible en Espa√Īa por falta de especialistas y de bibliotecas que dispongan de suficientes fondos. En otros casos, un determinado estudiante puede querer formarse bajo la tutela de un profesor en particular, debido a su especialidad. As√≠ pues, los estudios en el extranjero siguen siendo un camino importante, y a veces imprescindible, en la formaci√≥n del aspirante a egipt√≥logo. Dar el “salto” fuera del pa√≠s es una opci√≥n complicada, ya que implica muchos sacrificios a distintos niveles, pero no se trata de algo √ļnico de la Egiptolog√≠a, sino de una transici√≥n necesaria en gran parte de disciplinas acad√©micas y cient√≠ficas. Para ayudar en este salto existen toda una serie de becas destinadas a ayudar en la financiaci√≥n y organizaci√≥n administrativa de la documentaci√≥n necesaria para realizar este tipo de estudios. Adem√°s, muchas universidades (actualmente todas las que ofrecen programas de doctorado en Egiptolog√≠a en Estados Unidos) ofrecen financiaci√≥n a todos los estudiante a los que admiten en sus programas (esto tiene el contrapunto de que las admisiones se suelen limitar a uno o dos estudiantes por a√Īo, ya que adem√°s han de mantenerse clases reducidas para poder proporcionar una ense√Īanza de calidad).

A la hora de decidir dónde realizar los estudios de postgrado, uno ha de plantearse una serie de cuestiones:

  • En primer lugar, la lengua en la que se realicen estos estudios, en la que el estudiante deber√° tener un nivel similar al biling√ľe, ya que deber√° atender y participar en clases, redactar trabajos, hacer ex√°menes, participar en congresos, y redactar finalmente su tesis doctoral, en esa lengua. El conocimiento del idioma se certifica mediante la realizaci√≥n de un examen reglado, que generalmente viene especificado en los requisitos de acceso de cada universidad. 
  • En segundo lugar, los requisitos de entrada para el programa (en Estados Unidos es necesario hacer un examen de acceso a los estudios de doctorado, el GRE, que se debe realizar con antelaci√≥n al env√≠o de las solicitudes de admisi√≥n a las universidades). Hay pa√≠ses en los que los estudios de Egiptolog√≠a se inician normalmente a nivel de grado, por lo que para hacer un postgrado es necesario tener la titulaci√≥n de grado en Egiptolog√≠a, puesto que los conocimientos impartidos en √©l no se vuelven a impartir en el postgrado. En este caso, se puede considerar la realizaci√≥n del grado, y despu√©s del postgrado, aunque esto puede conllevar un mayor periodo de tiempo. 
  • En tercer lugar, seg√ļn la especialidad que uno quiera realizar, elegir√° una universidad u otra, dependiendo del contenido de los programas ofrecidos, as√≠ como de los profesores que impartan las clases. Por ello, es interesante que el estudiante se haya familiarizado con las distintas √°reas de la Egiptolog√≠a, as√≠ como con los nombres de los investigadores dedicados a ellas, y en qu√© consiste su trabajo. 

Con respecto al car√°cter de estos programas de doctorado, en Estados Unidos, por ejemplo, suelen tener una duraci√≥n de cinco a√Īos, con posibilidad de extensi√≥n. Pese a que cada universidad tiene su sistema, generalmente durante los tres primeros a√Īos se reciben clases intensivas de todas las fases de la lengua egipcia y todas sus escrituras, as√≠ como de otras lenguas, historia de Egipto, arte, arqueolog√≠a, historia del Pr√≥ximo Oriente, y otros aspectos de la cultura egipcia. Tras completar las clases, el estudiante ha de realizar ex√°menes de todas estas √°reas, incluidas todas las fases de la lengua egipcia, para acceder al nivel de redacci√≥n de la tesis doctoral, en el que realiza su propuesta de tesis y se dedica durante el resto del tiempo que le queda a completarla. Muchas universidades no ofrecen la posibilidad de realizar √ļnicamente un m√°ster, sino que los programas de postgrado en Egiptolog√≠a van orientados al doctorado.

En pa√≠ses europeos el marco de ense√Īanza en Egiptolog√≠a est√° siendo poco a poco adaptado al plan general que se ha implantado tambi√©n en Espa√Īa, con su sistema de grado, m√°ster y doctorado. As√≠ pues, muchas universidades ofrecen m√°sters en Egiptolog√≠a, o en aspectos concretos de la Egiptolog√≠a, as√≠ como programas de doctorado.

Dada mi experiencia personal, limito la información principal a Estados Unidos, que es el ámbito que de momento mejor conozco, pero dejo abierta la puerta a sugerencias por parte de egiptólogos que se hayan formado o estén formándose en otros lugares.

4. ACTIVIDAD AUTODIDACTA

Dada la gran cantidad de áreas en las que un egiptólogo ha de formarse, en ocasiones parte de esta formación se puede al menos iniciar de forma autodidacta. El acceso a publicaciones egiptológicas a través de recursos online y de librerías internacionales permite que el estudiante interesado pueda adquirir bibliografía especializada y comenzar a estudiar distintos aspectos del Egipto antiguo por su cuenta. A continuación se recomiendan algunos títulos generales con los que empezar a estudiar:

Allen, J. P. (2010): Middle Egyptian. An Introduction to the Language and Culture of Hieroglyphs, Cambridge: Cambridge Univesity Press. [Uno de los manuales en lengua inglesa para el estudio de la lengua egipcia cl√°sica, el egipcio medio].

Bard, K. A. (2007): An Introduction to the Archaeology of Ancient Egypt, Hoboken, NJ: Wiley-Blackwell. [Estudio general de la arqueolog√≠a del Egipto antiguo a lo largo de su historia].

Collier, M. y Manley, B. (2007): Introducci√≥n a los jerogl√≠ficos egipcios, Madrid: Alianza Editorial. [Excelente introducci√≥n al estudio de la lengua egipcia y la escritura jerogl√≠fica, que proporciona una base desde la que acometer el estudio de las gram√°ticas cl√°sicas].

Robins, G. (2008): The Art of Ancient Egypt, Cambridge, MA: Harvard University Press. [Manual general sobre la evoluci√≥n del arte egipcio].

Shaw, I. (ed.) (2010): Historia del Antiguo Egipto, Madrid: La Esfera de los Libros. [Manual b√°sico de historia de Egipto utilizado como libro de texto a nivel universitario].

Wilkinson, R. H. (2003): Todos los dioses del Antiguo Egipto, Madrid: Ober√≥n. [Interesante introducci√≥n a la religi√≥n egipcia y a sus dioses].

5. CONCLUSIONES

El camino expuesto en las l√≠neas anteriores puede parecer largo y dif√≠cil. Nadie ha de enga√Īarse, ya que es tanto lo uno como lo otro. No obstante, es tambi√©n un camino fascinante, que pese a todas las dificultades proporciona una gran satisfacci√≥n a quien lo recorre, la satisfacci√≥n de poder convertir su pasi√≥n en su profesi√≥n. La Egiptolog√≠a es una disciplina puramente vocacional, y al margen de lo dicho anteriormente, los verdaderos requisitos para llegar a ser egipt√≥logo son grandes dosis de entusiasmo, trabajo duro, y dedicaci√≥n. La principal recompensa: el poder dedicarse al estudio de una de las civilizaciones m√°s fascinantes que han existido sobre la Tierra.


[Escrib√≠ este art√≠culo originalmente como colaboraci√≥n en la p√°gina web de la Comunidad Fan de Indiana Jones en Espa√Īa, y puede consultarse todav√≠a all√≠ tambi√©n: www.indianajones.es]


Friday, 22 June 2018

UN ECLIPSE EN EL TEMPLO DE DENDERA ūüĆěūüĆĚ



Hoy quiero que viajemos al templo de Dendera, uno de mis templos favoritos (ya sabéis que mi especialidad es el estudio de los sacerdotes egipcios de época grecorromana). Si entramos en el pronaos (la famosa sala de columnas hathoricas), podremos ver que su techo está decorado con distintos motivos astronómicos. El pronaos del templo fue construido en época del emperador romano Tiberio, pero la decoración fue realizada en época de Claudio. Uno de los elementos que aparecen en la decoración es éste que veis en la imagen. En el centro podéis ver un gran disco, en cuyo interior aparece un hombre sosteniendo un cerdo por sus patas traseras (aunque parece un perro, se trata de un cerdo, ya que tiene la típica cola rizada de estos animales). La representación tradicional de los eclipses en el Egipto antiguo consistía en un cerdo tragando un ojo, que representaba el disco solar. En esta imagen, la divinidad que sostiene el cerdo está haciendo que escupa el disco, para que termine el eclipse. En este caso, las dos figuras aparecen representadas en el interior del disco simbolizando esta escena. Como os contaba ya en el blog, uno de los fenómenos naturales que impactaron a los egipcios era que las cerdas, al dar a luz y sentirse en peligro, se comían sus propios lechones (un trauma que quienes hayan tenido hamsters comprenderán perfectamente). Tomando esta imagen, la transpusieron a la explicación mitológica del cielo, identificando a la diosa Nut con una cerda, que devora a sus hijos, los cuerpos celestes. En el caso del eclipse, la deidad que sostiene el cerdo hace que éste escupa el disco, y que así la desaparición del sol sea temporal. Podéis leer el artículo al que me refiero aquí: http://egyptologicalbibliophile.blogspot.com/2016/11/era-la-escritura-jeroglifica-una.html

Volviendo a la escena completa, las figuras que aparecen alrededor del disco nos dan m√°s informaci√≥n sobre las circunstancias del eclipse. En los extremos izquierdo y derecho pod√©is ver un carnero y unos peces. Estas figuras representan las constelaciones de Aries y Piscis (recordad que estamos en √©poca romana, y la astronom√≠a egipcia hab√≠a incorporado ya en √©poca ptolemaica elementos de procedencia babil√≥nica como el zod√≠aco). Esto indica que en el momento del eclipse el sol estaba en la regi√≥n del cielo entre Aries y Piscis. Adem√°s, las tres figuras con estrellas en la cabeza representan las horas quinta, sexta y s√©ptima, y el disco est√° entre la hora quinta y sexta (lo sabemos por los nombres que est√°n escritos sobre sus cabezas). Por √ļltimo, la figura con cabeza de halc√≥n es el planeta J√ļpiter, conocido por los egipcios como "Horus que ilumina la tierra". 

Con todos estos datos, las fuentes cl√°sicas, y los programas astron√≥micos modernos, y sabiendo que el techo fue decorado durante el reinado del emperador Claudio (41-54 d. C.), podemos deducir que el eclipse aqu√≠ representado fue el que tuvo lugar el 19 de marzo del a√Īo 52 d. C. Fue visible en Alejandr√≠a a las 12:47 hora de Greenwich. 

Para concluir, quiero hacer un apunte que forma parte de las conclusiones de mi investigaci√≥n sobre la astronom√≠a egipcia en √©poca grecorromana. Pese a que durante mucho tiempo se pens√≥ que en el Egipto grecorromano la astronom√≠a m√°s cient√≠fica hab√≠a sido cosa de los griegos, dado que el mayor n√ļmero de tablas astron√≥micas conservadas estaba en griego (procedentes sobre todo de Oxirrinco), poco a poco, con la publicaci√≥n de nuevos papiros dem√≥ticos como el que yo he estudiado, podemos ver como la astronom√≠a practicada en el seno de los templos egipcios (y de hecho, parece que muchos de los papiros griegos tienen tambi√©n su origen en los templos egipcios, ya que los sacerdotes eran biling√ľes) ten√≠a el mismo grado de complejidad matem√°tica que la que conocemos a partir de los textos griegos. Los sacerdotes astr√≥nomos estaban al tanto de los √ļltimos avances matem√°ticos en el estudio del cosmos, y contribuyeron a ellos durante la √©poca romana, trabajando desde los techos de los templos, que eran verdaderos observatorios astron√≥micos. Esta astronom√≠a matem√°tica de car√°cter avanzado nunca estuvo re√Īida con la explicaci√≥n mitol√≥gica del cosmos, como podemos ver en las representaciones astron√≥micas del templo de Dendera. Estas dos explicaciones parecen haberse armonizado filos√≥ficamente como alegor√≠as plat√≥nicas, y no debemos olvidar que muchos sacerdotes egipcios de este momento estaban versados en las corrientes filos√≥ficas del momento, como el neopitagorismo o el platonismo aleg√≥rico. 

PARA SABER M√ĀS SOBRE DENDERA (y fuente de la imagen): Cauville, S. y M. Ibrahim Ali (2015): Dendara. Itin√©raire du visiteur, Leuven-Paris-Bristol, CT: Peeters.