Sunday, 22 May 2016

La larga vida de los monumentos egipcios

Hoy vamos a acercarnos a un monumento egipcio, para examinarlo con ojos de arqueólogo. Generalmente, cuando observamos una tumba, una estatua, una pintura, o incluso un papiro, un examen superficial puede hacernos pensar que se trata de una entidad acabada, completa, y anclada en un momento del pasado. No obstante, si comenzamos a prestar atención a pequeños detalles en su factura, superficie, o en su contexto, su historia comienza a desplegarse ante nuestros ojos. Desde su momento de creación, estos monumentos han experimentado distintos tipos de actuaciones, intencionales o fortuitas, que nos informan sobre su historia en distintos periodos. Para ver esto con claridad, hoy vamos a examinar los relieves de la tumba del visir Nespeqashuty, conservados en el Brooklyn Museum, en Nueva York.

Bloques de la tumba de Nespeqashuty, conservados en el Brooklyn Museum (Fuente: https://www.brooklynmuseum.org/opencollection/objects/66608/Relief_Blocks_from_the_Tomb_of_the_Vizier_Nespeqashuty)


La tumba de Nespeqashuty es la TT 312, y se encuentra en Deir el-Bahari. Nespeqashuty fue visir del Alto Egipto durante el reinado de Psamético I, fundador de la XXVI dinastía, aunque es posible que su acceso a este puesto fuese durante el reinado del último rey de la XXV dinastía, Tanutamani, expulsado de Egipto tras su derrota frente a la invasión asiria de Ashurbanipal, que llegó hasta Tebas y saqueó el gran templo de Amón en Karnak (sobre las implicaciones de estos hechos y su reflejo en la literatura demótica posterior podemos hablar otro día). Nespeqashuty decidió enterrarse en Tebas, donde ejercía sus funciones, y decoró su tumba con toda una serie de placas de piedra caliza talladas con relieves con distintas escenas. El primer paso en nuestro análisis de la tumba es la observación de los relieves.

En el Brooklyn Museum se conservan nueve bloques de esta tumba. Los análisis realizados por el museo han revelado que la roca procede de la zona del Asasif, es decir, que se trata de roca local, por su color amarillento y la presencia de trazas de hierro en su superficie.

Si examinamos los relieves, vemos que presentan escenas típicas del repertorio funerario del Reino Nuevo, con presentaciones de ofrendas, o el viaje del difunto en barca a Abidos. Un aspecto importante a tener en cuenta cuando se examina un monumento de la XXVI dinastía es que durante este periodo se produjo un renacimiento de las artes plásticas, tomando como referente el arte de periodos anteriores, en un movimiento que ha sido designado como arcaísmo del Periodo Tardío. Así pues, los artistas del periodo exploraron los monumentos de periodos anteriores, y copiaron sus decoraciones, reproduciéndolas en ocasiones de forma casi exacta (con tal perfección que en algunos casos incluso confundieron a los primeros egiptólogos que los estudiaron). En algunos casos ha sido posible identificar los modelos del Reino Nuevo, pero especialmente del Reino Antiguo en los que estos artistas se basaron. Este fenómeno se inició ya durante la XXV, en que fue incluso aplicado a los textos, como es el caso de la Teología Menfita, copiada sobre la Piedra de Shabaka (hoy en el Museo Británico), escrita en la fase de la lengua egipcia correspondiente al Reino Antiguo, para hacer pasar el texto por una copia de un documento antiguo. En el caso de los relieves de Nespeqashuty, se han podido identificar con las decoraciones de las tumbas del Reino Nuevo de la zona, así como del cercano templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari. Si observamos los relieves en detalle, podemos ver su proceso de creación, ya que la decoración de la tumba no fue terminada. Podemos observar cómo primero se trazaron los diseños en tinta roja. Generalmente, tras este paso, la decoración definitiva era trazada en negro, pero en este caso toda la decoración fue realizada en rojo, tras lo que se pasó a tallar el fondo de las escenas, dejando figuras y e inscripciones en altorrelieve, siendo el último paso el tallado de los detalles interiores.

Detalle de una sección de los bloques, en la que podemos ver las distintas fases de la elaboración de la decoración de la tumba. En la parte superior se puede observar una escena en la que aparece una barca con remeros. La escena está trazada en tinta roja, que constituía la primera fase del proceso de decoración de la tumba. En otros casos, tras este boceto inicial en rojo, el diseño final de la decoración se dibujaba en tinta negra. En este caso las correcciones se han realizado también en tinta roja. En el registro inferior podemos ver la siguiente fase en el proceso de decoración de la tumba. En la parte derecha podemos ver que el fondo de la escena ha sido ya rebajado, dejando las figuras y los signos jeroglíficos en altorrelieve, pero en el interior pueden verse todavía los detalles en tinta roja. En la parte izquierda de este registro, no obstante, los detalles interiores de las figuras han sido ya tallados, y la escena presenta su diseño final. (Fotografía de Marina Escolano-Poveda)


Todo este trabajo (colocación de los bloques, decoración, tallado de la decoración), tuvo lugar durante la segunda mitad del s. VII a. C. (ca. 640-610 a. C.). No obstante, la historia de esta tumba comenzó más de un milenio antes. ¿Cómo es esto posible? Nespeqashuty, en lugar de construir una nueva tumba, reutilizó una tumba ya existente, de la XI dinastía (ca. 2055-1985 a. C.). La región de Deir el-Bahari fue ya una importante necrópolis, incluyendo tumbas reales, como la de Mentuhotep II, que sería el modelo del posterior templo de Hatshepsut, durante el final del Primer Periodo Intermedio y los inicios del Reino Medio, hasta el traslado de la capital a Itji-Tawy, en el Egipto medio. Muchas de estas tumbas, saqueadas ya en tiempos antiguos, fueron posteriormente reutilizadas, y en ocasiones completamente remozadas, como en el caso de Nespeqashuty, que forró sus paredes con estos bloques de caliza, debido probablemente a la mala calidad de la roca original de la tumba. Así pues, nos encontramos frente a un monumento que inició su historia a comienzos del segundo milenio a. C., siendo reutilizado en el s. VII a. C.


Sin embargo, si observamos los bloques con más atención, veremos que su historia no terminó tampoco en este momento. Además de los relieves y los trazos de los primeros diseños de la decoración, podemos ver que hay más elementos sobre la superficie de los bloques. Se trata de inscripciones en demótico, copto y griego, pintadas en tinta roja o inscritas sobre la roca, dejadas por antiguos visitantes. La designación que solemos dar a estas inscripciones es graffiti (graffito en singular). El significado moderno de este término suele hacer referencia a formas de arte underground, o incluso a formas de vandalismo. Para poder entender el fenómeno de los graffiti antiguos, no obstante, hemos de dejar de lado las concepciones modernas y tratar de introducirnos en la mentalidad antigua. Para ello hemos de ver qué tipo de textos hallamos. En el caso de los graffiti demóticos, se trataba de muestras de veneración y respeto hacia las personas enterradas en estos monumentos. Desde tiempos antiguos, la visita de tumbas era una actividad común en el Egipto antiguo, y muchas de las inscripciones ya desde el Reino Antiguo se dirigen a los visitantes, pidiéndoles que hagan ofrendas para el difunto, ya sea físicamente, o mediante la magia generada por la lectura de las inscripciones. Las capillas de las tumbas estaban abiertas a los visitantes (la cámara funeraria solía encontrarse al fondo de un pozo cerrado, en un nivel inferior). Así pues, en las zonas en las que tenían lugar las principales procesiones funerarias a lo largo de distintos periodos, encontramos graffiti de visitantes, que en muchos casos aprecian la belleza de las decoraciones de las tumbas. En muchos casos, estos graffiti eran dejados por artistas antiguos. Ya en el Reino Nuevo encontramos graffiti hieráticos en tumbas tebanas, y la costumbre continuó en épocas posteriores, como en el caso de la tumba de Nespeqashuty que estudiamos hoy. De hecho, se puede ver la popularidad de las tumbas en las rutas en la necrópolis en distintos periodos según la cantidad de graffiti dejados. En otros casos, estas inscripciones  eran indicaciones prácticas para los visitantes, o para los trabajadores de la necrópolis, con direcciones hacia distintas salas de los complejos funerarios (como han indicado el Prof. Richard Jasnow y la Dra. Tina di Cerbo, que han estudiado los graffiti demóticos de la tumba de Djehuty, excavada por el Proyecto Djehuty dirigido por el Dr. José Manuel Galán).

En esta fotografía podemos ver un graffito demótico escrito en tinta roja, dejado por un visitante a la tumba. En la parte inferior podemos ver el proceso de tallado de la inscripción jeroglífica horizontal, con los signos dibujados en rojo a la derecha, sus contornos comenzados a tallar en la parte central, y el fondo completamente rebajado en al parte izquierda, pero sin tallar todavía el detalle interior de los signos. (Fotografía de Marina Escolano-Poveda)


En esta imagen podemos ver, a la izquierda, parte de un graffito demótico escrito con tinta roja, y a la derecha un graffito inscrito con un punzón, raspando la superficie de la piedra. En ambos casos disponemos del inicio de la inscripción, que es un texto típico en que se pide que el Ba del difunto viva. Los graffiti están trazados sobre una escena de la tumba en la que podemos ver también distintas fases del proceso de decoración con más detalle. A la derecha vemos una figura de pie sobre un barco. Si nos fijamos en la peluca, el brazo izquierdo de la figura, o su pierna izquierda, veremos que hay unas líneas más tenues situadas un poco desplazadas con respecto a las líneas finales del dibujo. Se trata del primer trazado de la figura, corregido después mediante las líneas rojas de más intensidad. Así pues, vemos que la pierna estaba inicialmente más avanzada, el brazo más cerca del torso, y la peluca dibujada más hacia la derecha. En la parte derecha de la imagen vemos que el barco y la figura situadas en esta parte están ya tallados por completo. Entre los dos barcos vemos una línea que muestra el distinto nivel de la superficie de la piedra, que no ha sido rebajada todavía para crear el altorrelieve en la parte derecha. (Fotografía de Marina Escolano-Poveda)


En época grecorromana, Egipto se convirtió en destino de viajeros, que visitaron las tumbas y dejaron sus nombres inscritos en griego. En época cristiana, los cristianos coptos hicieron de algunas de estas tumbas sus moradas, y también escribieron sobre sus paredes, generalmente sus nombres, símbolos cristianos como el crismón, y muestras de veneración religiosa. Éstos fueron acompañados en ocasiones de la destrucción de algunas de las imágenes antiguas (pero esto sería otra historia, para otro post).

En resumen, una observación atenta de los monumentos antiguos puede hacernos viajar en el tiempo, contándonos una larga historia de cambios sociales, políticos y religiosos. Son los pequeños detalles, que suelen pasar desapercibidos, los que nos cuentan las historias más interesantes. En un próximo artículo seguiremos explorando la historia de los monumentos egipcios, esta vez tras el fin de la civilización egipcia, y os mostraré el interior de la mezquita de Abu el-Haggag, construida sobre el Templo de Luxor.


REFERENCIAS:

FAZZINI, R. A., ROMANO, J. F. y CODY, M. E. (1999): Art for Eternity. Masterworks from Ancient Egypt, Brooklyn Museum of Art, Nueva York: Brooklyn Museum of Art & Scala Publishers, p. 126. 

Ficha de los bloques en la web del museo:
https://www.brooklynmuseum.org/opencollection/objects/66608/Relief_Blocks_from_the_Tomb_of_the_Vizier_Nespeqashuty

Saturday, 5 March 2016

¡Embalsamando al toro Apis!

Como bien sabéis los que me seguís a través de mi página en Facebook, estas semanas dispongo de muy poco tiempo, ya que estoy preparando la publicación de varios papiros y óstraca, además de seguir impartiendo mis clases en la universidad y preparando dos ponencias para dos congresos. No obstante, tenía ya ganas de contaros algo con un poco más de detalle de lo que permite la página, a través del blog. Como podéis imaginar, la cosa va de papiros.

Como sabéis, todos los viernes me reúno con mi director de tesis para comentar los avances en mi trabajo, y aprovechamos para leer y comentar un texto demótico de mi elección. Esta semana estoy comenzando a leer un texto que quería explorar desde hace tiempo (de hecho, compré su edición hace más de un año), pero para el que no había encontrado el momento adecuado, por lo que estas reuniones me han proporcionado la excusa que necesitaba para sacar la lupa y ponerme a examinar las fotos del papiro. Se trata del llamado Ritual de Embalsamamiento del Toro Apis (P. Vindob. 3873), y es un texto fascinante tanto por su contenido como por la forma que presenta. Pero antes os comento muy brevemente un poco sobre el toro Apis en sí.

Estatuilla de bronce del toro Apis, hallada en Saqqara (JE 2751)
(Fuente: http://www.globalegyptianmuseum.org/detail.aspx?id=15258)


En Egipto existieron distintos dioses bovinos, entre los que quizá el más conocido sea el toro Apis. El culto a dioses bovinos está atestiguado desde la prehistoria en el territorio egipcio. La iconografía del periodo dinástico temprano asoció al toro salvaje como manifestación del rey. El culto a Apis parece haberse originado de forma muy temprana en la región occidental del Delta y haberse incorporado a la ciudad de Menfis muy pronto, donde se convirtió en protector del rey y de la residencia real, asegurando la fertilidad del ganado real. Es importante destacar este aspecto de dios de la fertilidad del toro Apis en relación a cómo se ha identificado a este dios en español. Seguramente habréis visto en algunos libros la mención al "buey" Apis. Esta designación es incorrecta, ya que un buey es un toro castrado. La designación viene de traducciones erróneas del término griego βούς, que puede traducirse como "toro" o "buey". En este caso, la traducción correcta es "toro", ya que un buey nunca podría ser símbolo de la fertilidad. Desde el Reino Antiguo, encontramos referencias a distintos rituales que implicaban al toro Apis, y en el Reino Nuevo se le identificó como hijo y representante del dios Ptah. No obstante, fue en la Época Baja cuando el culto al toro Apis cobró su mayor importancia. Conocemos numerosos datos sobre este culto a través de autores griegos como Heródoto o Diodoro, que nos hablan sobre las características que debía tener el toro que sería identificado como la manifestación de Apis. Cuando el toro moría, era momificado siguiendo un complejo ritual y enterrado en un enorme sarcófago en las galerías del Serapeum de Saqqara. Este ritual funerario es el tema que nos va a ocupar en el resto de este artículo.

"La procesión del toro Apis" de Frederick Arthur Bridgman (1879) (Podéis leer más
sobre este cuadro en: http://www.sothebys.com/en/auctions/ecatalogue/2013/19th-century-european-art-n09034/lot.66.html)

Volviendo al papiro, el texto está escrito por ambas caras en un rollo de papiro, por dos escribas distintos. En el recto (la cara del papiro en el que las fibras superiores están dispuestas de forma horizontal, que suele ser la primera cara sobre la que se escribe en un papiro, aunque no siempre) tenemos 7 columnas de texto, escritas combinando hierático y demótico por un escriba muy cuidadoso, que delimitó las columnas con líneas rojas y utilizó rúbricas (texto en tinta roja) para destacar secciones del texto. El verso (la cara en la que las fibras superiores están dispuestas de forma vertical), escrito por otro escriba, contiene 4 columnas escritas en su mayor parte en demótico, con alguna palabra en hierático. El escriba del verso era menos cuidadoso, con una caligrafía más cuya lectura es más complicada, y cometió bastantes errores. Gracias a la forma de los signos tanto hieráticos como demóticos, el texto puede datarse paleográficamente en la segunda mitad del s. II a. C.-primera mitad del s. I a. C., es decir, en el periodo ptolemaico tardío.

Uno de los aspectos más interesantes del texto es su carácter mixto, combinando partes en hierático con otras en demótico. No se trata del único texto de este tipo, otros ejemplos son el papiro de carácter astronómico P. Carlsberg I, o los papiros funerarios P. Rhind I y II. Como indica su último editor, Vos, autores anteriores que han estudiado el texto consideraron que se trataba de un original demótico que había sido transcrito al hierático y quizá parcialmente traducido al neoegipcio. No obstante, según Vos, debió tratarse originalmente de un texto en hierático compuesto durante la XXVI dinastía en neoegipcio, época en que, como he dicho arriba, el culto al toro Apis se volvió muy popular (además, los nombres de los reyes Amasis y Apries aparecen en el texto), y momento en el que el demótico se convirtió en la escritura utilizada para los documentos de diario, quedando el hierático limitado a textos religiosos y científicos. Así pues, las secciones escritas en escritura demótica están en lengua demótica del periodo ptolemaico, y las partes escritas en hierático están en lengua neoegipcia.

Columnas primera y parte de la segunda del recto de P. Vindob. 3873. La primera columna, a la derecha, ocupa únicamente 9 líneas, escritas en hierático, excepto por unas pocas palabras en demótico. Podéis apreciar en esta imagen cómo el espacio de la columna ha sido delimitado con una serie de líneas (rojas en el original) para marcar los márgenes y cada una de las líneas de forma cuidadosa. El escriba ha dividido las palabras al final de la línea para tratar de terminar todas las líneas aproximadamente a la misma altura. La segunda columna, a la izquierda, está escrita en demótico excepto por la primera línea, que está en hierático. 
(Fuente: R. L. VOS (1993): The Apis Embalming Ritual. P. Vindob. 3873, Lovaina: Peeters Press).

Columnas 1 y 2a del verso de P. Vindob. 3873. El verso del papiro fue escrito por un escriba distinto al del recto. El texto está escrito en demótico excepto por unas pocas palabras en hierático. La disposición del texto es mucho menos cuidadosa que en el recto. La división del espacio es irregular, y podemos ver cómo el final de la columna 2a, a la izquierda de la imagen, está prácticamente pegado al comienzo de la columna 2b, separadas por sólo unos milímetros en la parte superior, y casi mezclándose en las líneas inferiores. 
(Fuente: R. L. VOS (1993): The Apis Embalming Ritual. P. Vindob. 3873, Lovaina: Peeters Press).


¿Qué partes fueron escritas en hierático, y qué partes en demótico? Curiosamente, las partes escritas en hierático son aquellas dedicadas a la descripción de rituales religiosos, mientras que los pasajes en demótico son de carácter técnico, describiendo los aspectos concretos del proceso de embalsamamiento. Las partes rituales reflejan partes del ritual de la resurrección de Osiris, que aparecen también en otros textos de carácter funerario, por lo que sus contenidos no fueron alterados ni adaptados. La parte técnica, no obstante, fue modificada con el paso del tiempo, y adaptada al lenguaje de cada periodo, siendo traducida y escrita en demótico con el paso del tiempo, ya que era más práctico y preciso que este tipo de aspectos técnicos estuviesen escritos de forma absolutamente comprensible en la época. Podemos comparar esto con el uso del latín y las lenguas romances en algunos documentos legales de la transición entre la Edad Media y la Edad Moderna, en que las fórmulas legales estandarizadas se escribían en latín según la tradición legal procedente del Derecho Romano, mientras que las descripciones de bienes muebles e inmuebles se hacía en la lengua romance correspondiente, ya que se utilizaba la terminología de la época.

¿Qué nos cuenta el texto? Este texto se encuadra dentro de una tradición de textos de embalsamamiento, y en su compilación se debieron utilizar varias fuentes, ya que en ocasiones el texto ofrece un dato, seguido de la expresión kj Dd, es decir, "otra versión", seguido de un dato diferente para ese punto en particular. El texto puede ser considerado como un manual para el embalsamamiento del toro Apis, incluyendo tanto los aspectos técnicos como rituales del mismo. El toro Apis vivía en unos establos localizados en Menfis, al sur del gran templo del dios Ptah. A su muerte, los sacerdotes se encargaban de transportar su cuerpo hacia la llamada "Casa de Purificación" (Hw.t-qbH), en la que se lavaba el cuerpo con agua. El papiro no ofrece detalles sobre esta parte del proceso, pero lo conocemos por los textos sobre el Ritual de Embalsamamiento humano (si os interesa este texto, podéis leer una traducción al inglés del mismo en M. SMITH (2009): Traversing Eternity. Texts for the Afterlife from Ptolemaic and Roman Egypt (Oxford: Oxford University Press), pp. 215-244). Tras probablemente cuatro días en la "Casa de Purificación", el cuerpo era trasladado a la "Casa de Embalsamamiento" (wab.t), en la que permanecería hasta el sexagésimo octavo día tras su muerte, para ser momificado (recordad que el proceso de momificación, tanto del Apis como humano, duraba tradicionalmente 70 días). En el texto se mencionan dos de las salas de este edificio. La primera es la "Sala de Disección", en la que el cuerpo se colocaba sobre una gran mesa de embalsamamiento de alabastro en la que se le retiraban los distintos órganos. En esta sala, según el papiro, parece que se retiraba la sangre del cuero del toro a través de un corte en el cuello. Después se quitaban los globos oculares, se momificaban los orificios, y se sustituían por ojos artificiales hechos de lino. No existen indicaciones sobre si el cerebro era retirado. A continuación, se retiraban los intestinos a través, según el papiro de un corte en el lado izquierdo  del abdomen, como en el caso de los cuerpos humanos. A través de este orificio se retiraban todos los órganos excepto el corazón. Para evitar que la cavidad vacía hiciese que el cuerpo se hundiese, un embalsamador especializado, llamado en el texto "el sacerdote lector que está a cargo de la cavidad", se encargaba de purificar con resina el interior. Era en este momento en el que se sacaba el corazón, se purificaba, y se volvía a introducir en el cuerpo. La cavidad entonces se rellenaba con bolsas rellenas de natrón y serrín, que ayudarían a desecar el cuerpo. Lamentablemente, el texto no nos dice nada más sobre la siguiente fase, pero por paralelos con los textos de embalsamamiento humanos, sabemos que el cuerpo sería cubierto durante unos cuarenta días por grandes cantidades de natrón para terminar su desecación. El cuerpo pasaba entonces a la siguiente sala, donde se procedería a su envoltura. El texto nos dice que en ella había un banco de arena (la arena siempre tiene connotaciones de pureza) cubierto con una esterilla de papiro, sobre el que se colocaba el cuerpo para ser vendado. Este proceso llevaba unos 16 días, y durante el mismo se vendaban las distintas partes del cuerpo, que se detallan en el texto: cavidad oral, ojos, miembros, e incluso el ano del animal. El animal finalmente quedaría colocado en la postura del chacal recostado, como podemos ver en las momias de Apis que han llegado hasta nosotros.


Dibujo de una momia de toro
(Fuente: http://etc.usf.edu/clipart/14800/14869/apis_14869.htm)

Momia de toro (http://media3.washingtonpost.com/wp-srv/photo/
gallery/100903/GAL-10Sep03-5619/media/PHO-10Sep03-249266.jpg

Como ejemplo de algunos de los procedimientos que explica el papiro, puedo mencionaros que por ejemplo, en el vendado de la cavidad oral se menciona la aplicación de distintas resinas, mirra, cera, así como una operación en la que se retiraban dos dientes de la mandíbula inferior y se sustituían por otros artificiales. Vos interpreta esto como una recreación de la caída de los dos primeros dientes, como símbolo de rejuvenecimiento. El texto también menciona cómo las cavidades oculares eran rellenadas con bolas de lino cubiertas por 16 capas de lino, que recreaban la forma de los ojos reales del toro. En cuanto a la momificación de los miembros, el texto nos dice que las pezuñas eran sustituidas por otras pezuñas artificiales, quizá de oro, que recuerdan a las ondas para los dedos en las momias reales. 

A continuación el toro ya envuelto era llevado fuera de la "Casa de Embalsamamiento" por un sacerdote, y se disponía el proceso de introducirlo en su ataúd, que es descrito en el texto. La momia era amarrada a una tabla con vendajes y descendida al interior del ataúd. En el sexagésimo noveno día del proceso de embalsamamiento el ataúd era llevado desde la "Casa de Embalsamamiento" hasta un altar que era colocado en un barco, para proceder a celebrar los ritos de la resurrección de Osiris. Tenía lugar una procesión que llevaba al Apis al Lago de los Reyes (el Lago Abusir). El cruce del lago, realizado por los sacerdotes sobre una barca de papiro, simbolizaba la lucha inicial entre Osiris y Seth y entre Ra y la serpiente Apofis, y durante el mismo se leían nueve libros sagrados que reflejaban la lucha y subsecuente victoria/resurrección. Acto seguido se llevaba al Apis a la "Tienda de Purificación" construida a la orilla del lago durante el primer día del proceso de embalsamamiento, donde se realizaba el ritual de la Apertura de la Boca. A continuación el Apis regresaba a la "Casa de Embalsamamiento", cuya entrada simbolizaba el horizonte a través del que el sol renace, con el que el Apis también renacía. En el septuagésimo día se celebraba el funeral del Apis, sobre el que el papiro no nos ofrece datos, pero que conocemos a través de las estelas de los toros Apis en el Serapeum. Tenía lugar una procesión con gran pompa en la que se llevaba el ataúd hasta la cripta del Serapeum. 

Sarcófago de toro Apis en la cripta del Serapeum, en Saqqara (Fuente: http://members.bib-arch.org/bswb_graphics/BSAO/08/04/BSAO080403200.jpg)


LEYENDO PAPIROS...  

Ya sabéis que además de contaros cosas sobre el contenido de los textos, me gusta enseñaros cómo se trabaja con ellos. En este caso, para traducir un texto de estas características, es necesario contar con una serie de herramientas. En la foto inferior podéis ver mi escritorio mientras trabajaba en la lectura del texto:     



En el centro podéis ver una reproducción fotográfica del papiro, que examino con una lupa. En la pequeña cuartilla es donde anoto mi transliteración del texto y las notas sobre la gramática y el vocabulario. En nuestras reuniones leemos siempre directamente del texto original, así que estas notas sirven para tener a mano las referencias para distintos términos en diccionarios y otra bibliografía. A la izquierda, en la parte superior, podéis ver el tercer tomo de la Hieratische Paläographie de Möller, correspondiente al hierático de época tardía. Bajo este tomo, la edición del texto de Vos, con su comentario, índices, etc. En el ordenador tengo un pdf del diccionario demótico de Erichsen. A la derecha podéis ver el librito de textos jeroglíficos ptolemaicos de Christian Leitz, que contiene una lista de signos de época ptolemaica con sus valores muy útil. Para una lista más detallada, consulto el primer tomo de la Einführung ins Ptolemäische de Dieter Kurth. La ortografía de los términos en hierático en este texto corresponde a las innovaciones en la escritura tanto jeroglífica como hierática de época ptolemaica. En la parte inferior derecha tengo el diccionario de ptolemaico de Penelope Wilson.    

REFERENCIAS:  

VOS, R. L. (1993): The Apis Embalming Ritual. P. Vindob. 3873, Lovaina: Peeters Press).

Wednesday, 3 February 2016

Rastreando el Libro de los Muertos

Hoy estoy dedicando la mañana a seguir con mi investigación papirológica, y aprovecho para dejaros una pequeña nota sobre el trabajo que estoy haciendo, e información que os pueda resultar útil en vuestras propias investigaciones y, por qué no, simplemente para disfrutar de verdaderas obras de arte del Egipto antiguo. Me explico: esta mañana estoy tratando de encontrar más fragmentos de un papiro del Libro de los Muertos que estoy estudiando, con el objetivo de aclarar su historia moderna, desde el presente hasta su descubrimiento. Muchas veces, cuando trabajamos con papiros conservados en museos, conocer su origen en Egipto es una tarea muy complicada, ya que en la mayoría de los casos salieron del país en el s. XIX a través de marchantes de antigüedades, que tenían sus propias formas de obtención de las piezas, y que generalmente nunca revelaban. Podéis ver un ejemplo en el siguiente documental sobre el papiro del Libro de los Muertos de Ani: 


En muchos casos, como aparece el documental, los rollos de papiro, incluso aquéllos que fueron hallados completos, fueron cortados para ser vendidos a distintos compradores y, de ese modo, obtener más dinero. Así pues, el investigador moderno ha de rastrear fragmentos en distintos museos, lo que hace que la investigación egiptológica implique tener que viajar a distintos países para ver distintas colecciones. Como sabéis por artículos anteriores en este blog (Entre Papiros y Museos), el pasado verano mis investigaciones papirológicas me llevaron hasta Berlín, ya que necesitaba trabajar directamente con varios papiros de la colección de los museos de esta ciudad. 

No obstante, y afortunadamente, hoy en día podemos acceder a las colecciones papirológicas de muchos museos cómodamente desde nuestro escritorio o desde el sofá de nuestra casa. Esto ahorra mucho tiempo (y dinero), y permite preparar por anticipado las visitas en persona a las colecciones, pudiendo ver si las colecciones contienen los textos que queremos estudiar, sin necesidad de desplazarnos a ellas o contactar a los conservadores de las mismas. En el caso del Libro de los Muertos quiero presentaros una base de datos virtual, llamada Das altägyptische Totenbuch, a través de la cual podéis acceder a los papiros del Libro de los Muertos de colecciones de todo el mundo, con fichas que incluyen datos sobre los papiros, las publicaciones de los mismos, así como, en algunos casos, imágenes de los manuscritos. Aquí tenéis la dirección: http://totenbuch.awk.nrw.de. Para ver las imágenes tenéis que registraros en la base de datos, algo que se puede hacer de forma gratuita. 


Me retiro a seguir con mis pesquisas, ¡que disfrutéis de estos paseos papirológicos virtuales! 

Monday, 1 February 2016

Textos curiosos: ¿manos de elefantes?

Como os he comentado, este semestre estoy impartiendo dos asignaturas en la Johns Hopkins University, la segunda parte de la clase de lengua egipcia media que comencé el semestre anterior, en la que terminaremos de ver la gramática de James Allen, y traduciremos varios textos egipcios; y una clase de literatura egipcia antigua centrada en el estudio de la literatura demótica, probablemente la menos conocida no solo entre el gran público, sino también entre los egiptólogos no especialistas en demótico. Para impartir estas clases, cada semana preparo distintos materiales, como resúmenes y tablas gramaticales, actividades, etc. Durante la preparación de los materiales para esta semana en la clase de lengua, en la que veremos una forma verbal conocida como estativo, encontré una frase curiosa que quiero compartir con vosotros:

SETHE, K., Urkunden der 18. Dynastie (Leipzig: J. C. Hinrichs'sche Buchhandlung, 1907), vol. 3, IV 894.1.


Esta frase forma parte de la autobiografía de un oficial de época de Tutmosis III, llamado Amenemheb. Para quienes estáis interesados en lengua egipcia, la transliteración y traducción de la frase es la siguiente:

jnk Sad dr.t=f jw=f anx(.w) m-bAH Hm=f

"Yo fui aquél que cortó su mano, mientras él estaba vivo en presencia de su Encarnación"

A continuación os explico el análisis de la frase (quienes no estéis interesados en gramática egipcia, podéis pasar al siguiente párrafo): La frase está compuesta por dos partes. La primera es una oración nominal de estructura AB, en la que A es un pronombre independiente de primera persona singular (jnk "yo"), y B está compuesta por un participio perfectivo activo (Sad "aquél que cortó") seguido de un objeto directo con un pronombre sufijo posesivo de tercera persona masculina singular (dr.t=f "su mano"). La segunda parte es una oración subordinada adverbial, introducida por una construcción sujeto-estativo con sujeto pronominal introducido por la partícula jw, y el estativo del verbo anx (anx(.w) "él estaba vivo"). La frase termina con un complemento circunstancial introducido por la preposición compuesta m-bAH "en presencia de" seguida del sustantivo con pronombre sufijo posesivo de tercera persona masculina singular (Hm=f "su Encarnación").

El texto en el que se encuentra la frase, como he indicado arriba, es la autobiografía del oficial Amenemheb. Amenemheb acompañó a Tutmosis III en sus campañas en Oriente Próximo, cuyo relato conocemos a través de estelas de este monarca. En las estelas halladas en Armant y Gebel Barkal Tutmosis se vanagloria de haber matado 120 elefantes. Estos elefantes serían elefantes sirios, una variedad del elefante indio (Elephas maximus). Esta caza, al parecer, no fue siempre una hazaña sencilla, y la vida del rey estuvo en peligro al menos en una ocasión, si nos fiamos de lo que nos cuenta Amenemheb en su autobiografía. En la frase que nos ocupa, Amenemheb nos dice que cortó dr.t=f "su mano". La palabra dr.t en este caso hace referencia a la trompa del elefante, que este animal utiliza del mismo modo que los humanos utilizamos las manos. 

El elefante, tanto el africano como el asiático, no era desconocido para los egipcios antiguos. La isla de Elefantina en egipcio antiguo es llamada Abw, que es el término utilizado para designar a estos animales, así como al marfil procedente de ellos. Aquí tenéis las entradas para estas palabras en el Wörterbuch:

(Wb 1, 7.15-20)

En época prehistórica había elefantes africanos en territorio egipcio, y los vemos representados en paletas cosméticas, cerámica, pinturas rupestres, etc. además de estar atestiguados sus huesos en distintos yacimientos, como en Hierakómpolis, donde aparecen en un contexto ritual. Con el cambio climático que llevó a una mayor aridez del clima, los elefantes migraron hacia el sur. Egipto entró en contacto con el elefante sirio en el Reino Nuevo (Tutmosis I ya menciona campañas de caza como las indicadas anteriormente). Los elefantas formaron parte de los tributos venidos del Próximo Oriente, como podemos ver en las representaciones de la tumba de Rekhmire. Más tarde, tras las campañas de Alejandro Magno, se incorporaron a los ejércitos helenísticos los elefantes indios, entrenados para participar en la guerra (los tanques de la época). Ptolomeo II comenzó a entrenar elefantas africanos para participar en la guerra, capturándolos en el territorio de Meroe y en la costa del Mar Rojo. No obstante, estos elefantes fueron menos efectivos que los indios, y la práctica fue abandonada en reinado de Ptolomeo V.

Dibujo de Nina de Garis Davies del elefante de la tumba de Rekhmire (Fuente: Metropolitan Museum of Art http://www.metmuseum.org/collection/the-collection-online/search/544615)

Referencia:

STÖRK, L., "Elephants" en D. REDFORD (ed.), The Oxford Encyclopedia of Ancient Egypt (Oxford: Oxford University Press, 2001), vol. 1, p. 467.

Friday, 29 January 2016

Curiosidades papirológicas: usos interesantes de los sentidos de la escritura en hierático.

Como sabéis, mi trabajo se centra principalmente en el estudio de textos egipcios antiguos. Además del contenido del texto, un aspecto que el investigador ha de tener en cuenta a la hora de acercarse a un manuscrito egipcio es la propia materialidad del mismo. Cuando estudiamos un papiro o un óstracon, estamos examinando el trabajo puntual de una persona, realizado mediante una serie de elementos materiales, y gracias a unos conocimientos y habilidades. Del mismo modo que nosotros, frente a una hoja en blanco, nos planteamos cuestiones como el tipo de instrumento de escritura que utilizaremos (bolígrafo, lápiz, pluma...), el tipo de formato de página, en función del tipo de texto que vayamos a escribir, el tamaño de la letra, la separación entre líneas, márgenes, y corregimos los errores cuando los cometemos mediante distintos sistemas (borrador, tachón, corrector blanco...), los escribas antiguos, sentados frente a su rollo de papiro, o su óstracon, se planteaban las mismas cuestiones. Muchas de estas decisiones quedaron reflejadas en los manuscritos que han llegado hasta nosotros, y nos permiten conocer más sobre los escribas. Son también elementos importantes a la hora de determinar si distintos fragmentos de papiro con ortografías y signos de formas similares pertenecieron al mismo manuscrito, o si distintas secciones en un mismo manuscrito fueron escritas por una o más de una persona.

Hoy quiero hablaros un poco sobre papiros y escritura hierática. Os traigo una sección del papiro P. Berlin 3022, que contiene la copia de la historia de Sinuhé conocida como B. El papiro data de la XII dinastía (Reino Medio). En esta explicación voy a seguir las indicaciones del Prof. Richard Parkinson en su libro Reading Ancient Egyptian Poetry (2009). 







En la imagen vemos la sección del papiro que comprende de la línea 175 a parte de las líneas 178-192 del texto. El papiro, desde su comienzo hasta la línea 179 (excepto la 178, como veremos), está escrito en columnas verticales. En la sección que aparece en la imagen, no obstante, cambia a líneas horizontales. Esto ocurre en varios papiros, y era un recurso para aprovechar mejor el papiro. No obstante, en este caso el escriba decidió hacer el cambio de dirección en un momento determinado. Si conocéis la historia de Sinuhé (si no, os recomiendo que la leáis, preferentemente en egipcio si podéis hacerlo, y si no en traducción, ya que se trata de una de las obras cumbre de la literatura egipcia antigua), recordaréis el momento en que Sinuhé recibe un decreto del rey Sesostris I para que regrese a Egipto, tras sus años en Retenu (franja siropalestina). La primera columna que aparece en la imagen (siempre de derecha a izquierda) es la 175. En la 177 vemos que el escriba deja la columna a mitad. De ahí pasó a escribir la primera línea horizontal, en rojo, que es el título del decreto del rey: mj.t n wD jny n bAk-jm Hr jn.t=f r km.t "Copia del decreto traído para el servidor (en el sentido de "servidor" en español cuando uno se refiere a sí mismo), sobre su devolución a Egipto". A continuación, ya en tinta negra, la línea 179 arranca en vertical desde el comienzo de la 178, con la titulatura del rey, y a partir de ahí, el escriba continuó copiando el decreto en líneas horizontales a partir de la línea 180. Como indica Parkinson (p. 93): "Este formato imitaba de forma efectiva la disposición de los decretos reales auténticos y marcaba un cambio estilístico en el género, que hubiera sido indicado en la representación oral del texto mediante otros medios." No obstante, esta decisión parece que distrajo al escriba, que comete una serie de errores en estas líneas. En las líneas 175 y 176 vemos como olvidó palabras y las añadió a la izquierda de la columna (marcadas en rectángulos amarillos en la imagen). Otro detalle es que, al escribir la titulatura, que se extiende desde la columna vertical 179 a la línea horizontal 180, cambió el nombre del rey, Sesostris, por Amenemhat (marcado con el rectángulo azul. Amenemhat I era el nombre del padre de Sesostris I, asesinado al comienzo de la historia, pero también del faraón reinante, Amenemhat III, en cuyo reinado se cree que se escribió este papiro).

Y para terminar, una fotografía divertida, en la que me podéis ver con las gafas de aumento para examinar todos los detalles de las fibras de los papiros y los trazos de tinta:


La autora, examinando fragmentos de papiro el pasado verano.


Wednesday, 27 January 2016

Descubriendo los jeroglíficos egipcios... (Artículo en El Blog del Nilo)

Hoy quiero invitaros a que me acompañéis en un viaje al pasado en dos etapas. Una, como es normal en este blog, es el Egipto antiguo, pero la otra es más cercana, 2010 concretamente. En ese año, durante los meses anteriores a mi traslado a Estados Unidos para iniciar mis estudios de doctorado en Baltimore, participé como asesora científica en Egiptología en la organización de las exposiciones Seramón, el enigma de la momia y Tesoros egipcios en Alicante, en el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ). Además de asesoramiento en general, diseñé los mapas de la muestra, la línea del tiempo del vídeo introductorio de la exposición, y redacté parte de las fichas del catálogo de la segunda exposición, traduciendo las inscripciones de las piezas expuestas. Como acompañamiento a las exposiciones, el MARQ creó un blog, llamado El Blog del Nilo, en el que anunciar eventos vinculados a las muestras, y proporcionar contenido extra. Dentro de él, me encargué de redactar una serie de artículos sobre lengua egipcia y escritura jeroglífica. El Blog del Nilo todavía existe, y podéis leer los artículos todavía en él, pero he pensado que sería interesante traer asimismo los artículos a mi blog, por si en un futuro El Blog del Nilo desapareciese. Así pues, hoy comenzaremos con una introducción al mundo de los jeroglíficos egipcios:

Descubriendo los jeroglíficos egipcios...


Egipto ha causado fascinación desde tiempos remotos en los pueblos que entraron en contacto con él. Uno de los aspectos de esta civilización que ha hecho verter más ríos de tinta ha sido su peculiar sistema de escritura, la escritura jeroglífica. Ya en la Antigüedad clásica, viajeros como Diodoro de Sicilia hablaron de las “letras” de los antiguos egipcios:
De hecho, fue este autor el primero que se refirió a este sistema de escritura como “sagrado”, de donde procede nuestra denominación “jeroglífico”, del griego hieros, “sagrado”, y glyphein, “grabar”, pues esta escritura había sido dada a los hombres por los dioses, y en tiempos de Diodoro se utilizaba casi exclusivamente en los templos, donde aparecía grabada sobre los muros de piedra. El término “jeroglífico” es además una traducción de la denominación utilizada por los propios egipcios para referirse a su escritura, medu netjer, “palabras divinas”, “palabras del dios”.
El estudio de la lengua y las escrituras egipcias no supone solamente el conocimiento de una lengua antigua y de unos sistemas de escritura que dejaron de utilizarse hace siglos. Supone acercarse directamente al pensamiento egipcio, conocer de las propias palabras de los antiguos su visión del mundo. A través de la escritura jeroglífica, además, podemos ver, literalmente, muchos de los elementos que formaban parte de este mundo, desde los animales conocidos por los egipcios hasta las herramientas utilizadas en la construcción, o en los campos, o los objetos empleados en el culto a los dioses.

A lo largo de las próximas semanas realizaremos un viaje para descubrir distintos aspectos de la lengua y las escrituras egipcias. Conoceremos las características básicas de la lengua que hablaban los antiguos egipcios, y aprenderemos los rudimentos de los sistemas de escritura que se utilizaron para plasmar esta lengua por escrito. Veremos cómo estos sistemas de escritura fueron olvidados progresivamente, tras el fin del Egipto faraónico, y cómo un variopinto grupo de eruditos y estudiosos, a lo largo de diversos siglos, trató de resolver el “misterio de los jeroglíficos”. Habrá tiempo también para los pasatiempos, pues a los egipcios también les gustaban los juegos de palabras, los “crucigramas” y los códigos. Además, aprovechando la magnífica oportunidad que nos brinda el tener las exposiciones “El Enigma de la Momia. El rito funerario en el Antiguo Egipto” y “Objetos Egipcios en Alicante” en el MARQ, leeremos algunas de las inscripciones de los objetos expuestos. ¿Me acompañáis?

Artículo original de Marina Escolano-Poveda, publicado el 20 de mayo de 2010 en El Blog del Nilo: http://www.elblogdelnilo.com/2010/05/20/descubriendo-los-jeroglificos-egipcios/

Wednesday, 13 January 2016

¿Quién teme a la diosa Mut? Un himno ptolemaico en el Templo de Mut en Karnak.

Cuando viajamos por Egipto, visitando monumentos, quedando fascinados por la belleza de sus relieves, por la armonía de sus construcciones, pocas veces disponemos de tiempo para pararnos a leer los textos que llenan sus paredes. Lo bueno de hacer de uno de estos monumentos tu lugar de trabajo, y de una ciudad como Luxor tu lugar de residencia durante unos meses al año, es que dispones de ese tiempo para, una vez superada la admiración por el lugar en conjunto, pararte a ver los pequeños detalles, el ritmo de las inscripciones, los detalles de cada uno de los signos que las componen.

Cada día, al comenzar la jornada de trabajo, esperamos a nuestra mudira ("directora"), la Prof. Betsy Bryan, a la entrada del recinto sagrado de la diosa Mut, construida por Ptolomeo II y Ptolomeo III. Durante esos minutos me gusta acercarme a observar cada signo que compone los textos inscritos en esta puerta de entrada. Se trata de signos pequeños, tallados con atención al detalle, y distribuidos, como es común en época ptolemaica, de forma ordenada y compacta. Hoy os traigo uno de estos textos, situado en la sección izquierda de la entrada al recinto sagrado.

Himno a Mut a la izquierda de la entrada al recinto sagrado de la diosa Mut, en Karnak (foto de Marina Escolano-Poveda).

El texto pertenece a un grupo de himnos llamados snD-n, debido a las palabras con las que comienza cada recitación. El texto se puede dividir en dos partes. En primer lugar tenemos una serie de invocaciones, dirigidas a cuatro tipos de receptores: hombres, dioses, demonios y sacerdotes. En el caso del himno del templo de Mut, las invocaciones están únicamente dirigidas a dioses y diosas. En la imagen las podéis distinguir, a la derecha, por estar encabezadas por el signo de un hombre extendiendo el brazo hacia adelante (A26). En segundo lugar se encuentra el himno propiamente dicho, en el que cada sección comienza con las palabras snD n "Temed a..." (columnas con un pato muerto y la línea de agua) más el nombre del dios o diosa, en este caso Mut, seguido de un epíteto en cada sección. A continuación, para que podamos distinguir cada parte mejor, os pongo los dibujos del texto publicados por Serge Sauneron (el autor de la edición del manual sobre las serpientes que os presenté en el artículo anterior en el blog) en La porte ptolémaïque de l'enceinte de Mout à Karnak. En primer lugar veremos las primeras doce columnas, de las que os ofrezco mi transliteración y traducción (por favor, si copiáis esta traducción en algún lugar, indicad la fuente).

Dibujo a línea del himno a Mut (Fuente: S. SAUNERON, La porte ptolémaïque de l'enceinte de Mout à Karnak (El Cairo: Institut Français d'Archéologie Orientale, 1983), lám. 12.

1) j psD.t ra jmj jAw n mw.t-sxm.t nts jr rmT.w sanx nTr.w

Oh, Enéada de Ra: da adoración a Mut-Sekhmet. Ella es la que hizo a los hombres y la que hizo que los dioses vivieran. 

2) j nTr.w nb.w snD n mw.t-sxm.t nts sHtp ra Hr s.t=f

Oh, todos los dioses: temed a Mut-Sekhmet. Ella es la que apacigua a Ra sobre su trono.  

3) j nTr.wt nb.w(t) j.jr hy n mw.t sxm.t nts Hn.wt nTr.w nb.w

Oh, todas las diosas: haced regocijo para Mut-Sekhmet. Ella es la señora de todos los dioses.  

4) j nTr.w aA.w snD n mw.t nts sxr xft.jw nb(.w) n.w jt=s ra

Oh, grandes dioses: temed a Mut. Ella derrota a todos los enemigos de su padre Ra. 

5) j nTr.w dwA s(j) sHtp=w sw (>sj) jar.t n ra xpr Sf.jt=f jm=s

Oh, dioses que la adoran y que la apaciguan: el ureo de Ra, en el que su reputación se genera. 

6) j psD.t aA.t jmj n=s jA.w snD n=s n tA.wj nb.w

Oh, gran Enéada: da adoración a ella, el terror a ella está en todas las tierras. 

7) j psD.t nDs(.t) jmj jA.w n mw.t Htp=s pr=s mj ra nb

Oh, pequeña Enéada: da adoración a Mut. Ella pacifica pacifica su casa como cada día.

8) snD n mw.t m tA.wj nb.w nts Hn.wt snD nb(.t) Sf.yt

Temed a Mut en todas las tierras. Ella es la señora del miedo y la señora de la majestad. 

9) snD n mw.t jAk.w m tA(wj) nb.w nts dj jA.wt n mr=s

Temed a Mut, ancianos de todas las tierras. Ella da ancianidad a quien la ama. 

10) snD n mw.t m tA(.wj) nb.w nts wD xA.tjw r XAk.w-jb

Temed a Mut en todas las tierras. Ella es la que ordena a los demonios con cuchillos contra los rebeldes. 

11) snD n mw.t m tA(wj) nb.w nts dj xpr Smm m rn=s

Temed a Mut en todas las tierras. Ella es la que causa que el calor (fiebre) se genere en su nombre. 

12) snD n mw.t m tA nb.w nts dj hh m tA.w nb.w xAs.wt nb.w(t)

Temed a Mut en todas las tierras. Ella es la que causa que cada tierra y cada país extranjero esté en llamas.

Dibujo a línea del himno a Mut (Fuente: S. SAUNERON, La porte ptolémaïque de l'enceinte de Mout à Karnak (El Cairo: Institut Français d'Archéologie Orientale, 1983), lám. 12.

13) snD n mw.t m tA nb.w nts ir wD.t n rnp.t snD xft.j

Temed a Mut en todas las tierras. Ella es la que hace la orden del año de temer al enemigo. 

14) snD n mw.t m tA nb.w nts jr Xr.wt rnp.t n xA.tjw=s

Temed a Mut en todas las tierras. Ella es la que hace los requerimientos anuales para sus demonios con cuchillos. 

15) snD n mw.t m tA nb.w nts sxpr Dw.w jA.wt m rn=s

Temed a Mut en todas las tierras. Ella es la que causa que las montañas y todos los montículos se generen en su nombre. 

16) snD n mw.t m tA nb.w nts dj TAw n anx r fnD n mr.wt=s

Temed a Mut en todas las tierras. Ella es la que da el aliento de vida a la nariz de sus amados/subordinados. 

17) snD n mw.t m tA nb.w nts xpr ra Hr wjA=f

Temed a Mut en todas las tierras. Ella es la que genera a Ra sobre su barca. 

18) snD n mw.t m tA nb.w nts mr(.t) jmn Htp=f n mAA=s nts mr(.t) ptH nt m jnb-HD

Temed a Mut en todas las tierras. Ella es la amada de Amón, él está en paz viéndola; ella es la amada de Ptah, que está en Menfis. 

19) snD n mw.t m tA nb.w nts xpr Sf.jt n ra m tA nb.w

Temed a Mut en todas las tierras. Ella es la que genera la majestad de Ra en cada tierra.

20) j snD n=s dwA s(j) zp fd.w zp xmn

Oh, temedla y adoradla, cuatro veces, ocho veces. 
  
21) j nTr.w jm.jw p.t mj (t)n dwA s(j)

Oh, dioses que están en el cielo: ¡venid y adoradla! 

22) j nTr.w jm.jw tA mj (t)n mAA=tn s(j) j(w)=s Htp.t(j) Hr s.t=s

Oh, dioses que están en la tierra: venid y miradla, mientras reposa sobre su trono. 

23) j nTr.w jm.jw dwA.t mj (t)n mAA=tn mw.t j(w)=s […] r Hsq sbj=s

Oh, dioses que están en el Inframundo: venid y mirad a Mut, mientras ella [...] para decapitar a sus enemigos. 

24) j nTr.w im.jw rs.jt mH.tj jmnt.t jAbt.t mj (t)n mAA=tn mw.t j(w)=s […] n=tn wA.wt nfr(.wt)

Oh, dioses que están en el sur, norte, oeste y este: venid y mirad a Mut, mientras ella [...] para vosotros buenos caminos. 

(Transliteración y traducción originales de Marina Escolano-Poveda)

Referencias: 

LEITZ, Ch., Quellentexte zur ägyptischen Religion I: die Tempelinschriften der griechisch-römischen Zeit (Münster: Lit, 2009). Einführungen und Quellentexte zur Egyptologie 2, pp. 17-21.
SAUNERON, S., La porte ptolémaïque de l'enceinte de Mout à Karnak (El Cairo: Institut Français d'Archéologie Orientale, 1983).